Escribo este artículo porque no puedo compartir la falta de conocimientos hidrogeológicos de los juristas y/o de sus asesores, que están debidos a asesorar de manera veraz, imparcial y con bases científicas a los jueces que han de impartir justicia.
A finales del siglo pasado un grupo de agricultores, propietarios de terrenos correspondientes al área de alimentación del acuífero del Mar Menor, situado en el Campo de Cartagena, inició la construcción de sondeos, al objeto de disponer de agua para utilizarla como riego.
Desde mucho tiempo atrás ya se conocía la presencia de sales en el agua del acuífero, sales que constituyen la esencia y naturaleza de las rocas que conforman el acuífero del Campo de Cartagena (en realidad son tres los acuíferos, pero los mismos coinciden en la presencia de importantes cantidades de sales, cloruro sódico, sulfato cálcico y otros, que predominan en dichas aguas), por lo que seguiré llamando a ese conjunto, el acuífero del Campo de Cartagena o del Mar Menor, porque en condiciones históricas y habituales este gran acuífero drena en el Mar Menor. Esta agua de drenaje se ha encontrado siempre muy salinizada por esa presencia de sales en las rocas del acuífero.
En el entreacto de los milenios, mil y dos mil, personas ocupadas y deseosas de utilizar el agua existente en este acuífero encuentran en la tecnología de la desalación del agua, con la que se pueden construir pequeñas plantas para cada uno de los agricultores y que, además, por si acaso, pueden situarlas en naves y espacios subterráneos, donde no se puedan ver. Es evidente que actuaron con nocturnidad y alevosía, tanto los propietarios como los constructores de las plantas.
En principio, la idea de algunos de ellos era conducir las aguas resultantes del proceso de desalación, las desaladas para la agricultura y el resto, con altos contenidos en sales conducirlos a la Planta Desaladora de San Pedro del Pinatar. Loable y acertada propuesta. Pero, no se consiguió un acuerdo con las autoridades para tal proyecto. Estuvo muy cerca.
Muchos de ellos no enviaron las aguas a una conducción “ad hoc”, conocedores de que no funcionaba, ni quizá, funcionaría nunca, y esparcieron las aguas salinas sobre sus propias tierras, Fue la mayoría de ellos, los que creyeron en un proyecto, bueno para todos, pero que no funcionó, como tantas cuestiones en España. Mientras tanto, o la tubería que llevaba el agua salada por la rambla del Albujón, se rompió o fue rota. El resultado es que las aguas previstas para llegar al Mar Menor, se esparcían por la superficie del acuífero, por doquier y prácticamente no llegaba agua a la Laguna.
Si se hubiese realizado lo previsto, el agua de rechazo se estaría desalando en San Pedro y no hubiera pasado todo este problema. Insisto, la Administración, conocedora de esta cuestión no se avino a realizar las obras oportunas.
Dicho todo esto, quiero dejar muy claro dos cuestiones:
- Todas las aguas hipersaladas provenientes de las pequeñas desaladoras, que se esparcieron sobre los terrenos de la superficie del acuífero y no llegaron a la Laguna, terminaron infiltrándose en el mismo. El resultado fue que no se produjo daño alguno, ya que las sales volvieron a la casa de donde habían salido. La siguiente lluvia o el siguiente riego con aguas dulces, que siempre se producía varias veces al año, dejaba la calidad del agua del acuífero intacta, como lo estaba antes. Nunca con más sales. Por tanto, no puede haber ni existir “Delito Ambiental”.
- Las aguas hipersaladas, que llegaban por la rambla del Albujón, también llegarían, de todos modos, mediante los drenajes del acuífero a la Laguna del Mar Menor, cuando el nivel del agua del acuífero fuera superior al nivel del agua de la Laguna, cosa que ocurre desde hace años. Entran aguas salinas en el Mar Menor continuadamente. Observen los datos de calidad de las aguas de la Rambla del Albujón, que hoy día, debido a la subida del nivel freático del acuífero, nace cada vez aguas más arriba y compárenla con la calidad del agua de los sondeos. Es la misma agua. Por tanto, por este motivo tampoco observo “Delito Ambiental”
No obstante, el resto de delitos o faltas, como la responsabilidad, la ilegalidad y la clandestinidad en la construcción y funcionamiento de los pozos es de quien corresponde, o sea de los propietarios de los sondeos. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.