En el Plan Hidrológico del Tajo 2023-2027 se propuso recuperar el nivel de calidad del agua del río, incrementando el caudal del agua del río Tajo, para que tres puntos singulares pudieran certificar dicha mejora de la calidad. Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina. Este aumento del volumen de agua (alrededor de 120 hm3 anuales) disminuye casi al 100% la posibilidad de trasvasar agua al Segura. El aumento procede del embalse de Entrepeñas.
Al unirse este volumen al río Tajo mejoran los parámetros que se suelen medir como indicativos de calidad en el agua, pero esta sigue conteniendo todos los elementos y compuestos, que no han sido depurados por las autoridades de las ciudades que han vertido el agua a sus ríos. Por tanto, resulta una falacia y una gran mentira, porque aun llevando más agua el río Tajo, seguirá conteniendo la misma carga contaminante que antes de la actuación. Solo se ha diluido el agua, pero los contenidos químicos y orgánicos persisten.
El debate existente sobre el Tajo es un engaño político. Se ha estado debatiendo solo cuánta agua debe llevar el río, pero casi nunca se ha debatido qué calidad debe tener el agua del río, que es lo verdaderamente importante.
La realidad es muy incómoda para los gobiernos de las dos Comunidades y para los ayuntamientos de las grandes ciudades de Madrid y Castilla-La Mancha: el principal problema de la pérdida de calidad del agua del Tajo no proviene de la falta de agua, sino de la calidad de las aguas depuradas de todas las poblaciones citadas. Solo Madrid arroja a sus ríos 500 hm3 de agua depurada por sistemas de depuración secundaria. O sea, de mala calidad. Sumen a estos volúmenes de agua el resto de agua residual mal depurada de todas las poblaciones de Madrid y Castilla-La Mancha. Nunca se han preocupado de mejorar sus sistemas de depuración de aguas residuales.
En lugar de realizar procesos de depuración terciaria, que es lo que está realizando la Comunidad de Murcia en todas sus depuradoras, intentan recuperar la calidad del agua del río rebajando la del Trasvase, en lugar de haber cumplido con sus deberes ecológicos en el tratamiento de las citadas aguas. Si lo hubieran hecho la carga orgánica de sus aguas vertida a los ríos hubieran descendido aproximadamente el 95% de nitrógeno, fósforo y materia orgánica, por lo que el resultado muestra que no se debiera solucionar su problema de depuración a cambio de quitar el agua al Levante español para poder conseguir un agua, que le pueden llamar ecológica, pero que no lo es, solo lo parece, porque sigue conteniendo los productos y elementos químicos no depurados.
En Madrid hay 140 depuradoras, que siguen contaminando a los ríos. Al contrario, Murcia con 100 y Alicante con 157 depuradoras, se han convertido en productoras de agua limpia. La diferencia es ésta precisamente. En estos territorios ya no se contamina con agua residual urbana, ni industrial, sino que se aprovecha el agua por dos veces la misma.
Obtener una depuración más moderna en Madrid y el resto, sería más eficaz, más rápido y más justo que tensionar a varios millones de personas con recortes de caudal. La inversión total puede llegar a ser de 1.000 millones de euros, pero, a posteriori, en su puesta en marcha, los gastos de mantenimiento no superarán los 100 millones de euros anuales. A pesar del redondeo, los valores son muy ciertos.
Comparen estos datos económicos con los daños que se van a provocar desde el próximo año en el sureste de España. O compárenlos con el Circuito de carreras de coches en Madrid.
¿A que dan ganas de pagarles las depuradoras a Madrid?
Esta magnífica situación de Murcia en el agua depurada se la debemos en una gran parte a la ley 3/2000 de 12 de julio que aprobó el Plan de Saneamiento Integral, la instauración de del Canon de Saneamiento y la creación de Esamur.