Desde hace muchos años, aquellos Servicios Públicos, que se entienden como imprescindibles en todo el territorio nacional están adecuados para servir a todos los españoles allá donde se encuentren. Tal cual es el Sistema Nacional de Energía Eléctrica, la cual es producida en los lugares, en los que es propicia y transportada y distribuida a toda España y al mismo precio para todos. Al principio no era así, pero el Estado unificó las tarifas para cualquier punto del país. Y creó un Sistema Nacional de Producción, Transporte y Distribución de Energía Eléctrica, que permite a todos los españoles disponer de energía sin tener cerca un centro de producción propio.
Así ha ocurrido a lo largo de los años con otras cuestiones, por las que también se han creado otros Sistemas que amparan a todos los españoles, como el Sistema Nacional de Salud Pública, el Sistema Nacional de Empleo, el Sistema Nacional de Seguridad Social, El Sistema Nacional de Educación, el Sistema Nacional de Protección Civil, el Sistema Nacional de Empleo, el Sistema Nacional de Gestión Forestal y el Organismo Nacional de Trasplantes.
Alguno de ellos son el primero o el segundo en eficacia de todo nuestro Planeta. La unión hace la fuerza. Si estuvieran compartidos no seríamos la primera nación en trasplantes.
Sin embargo, nunca se ha propuesto crear un Sistema Nacional de Producción, Transporte y Distribución del Agua, al mismo precio para todos y preocupándose para llevar a buen fin los objetivos del Sistema, que deben ser iguales a las necesidades de los pueblos, ciudades, agricultores, industriales y ciudadanos de toda España. Debe crearlo y acabará con las protestas y con la falta de agua Creará bienestar y riqueza para todo el País.
La pregunta importante a la que hay que contestar es si hay suficiente cantidad de agua en España para proceder a crear este Sistema Nacional del Agua.
Sí. La hay. El Balance de los Recursos y las Demandas de agua están medidos continuamente.
El primer Estudio completo es de 1998. Fue dirigido magníficamente por nuestro Paco Cabezas. El Libro Blanco del Agua es una obra maravillosa, porque implantó una completa metodología, que hoy día se sigue año a año. Desde entonces, los Planes Hidrológicos siguen el mismo camino, aunque, desde entonces, se ha tendido en casi todas las Confederaciones Hidrográficas a aminorar los recursos y a incrementar las demandas de cualquier tipo, a costa de ir reduciendo la distancia entre ambas partidas, Pero, aún con ello, sobra mucha agua en el conjunto de España.
Los recursos anuales de agua, una vez descontada el agua evaporada y la que por el Convenio de Albufeira, España tiene que entregar a Portugal, suponen 78.000 Hm3 hectómetros cúbicos (1 Hm3 equivale a 1 millón de metros cúbicos). España entrega de media a Portugal 15.000 Hm3, cuando su obligación es de 7.000 Hm3. ¿Por qué? para aumentar la producción de energía eléctrica de las empresas energéticas españolas en los embalses fronterizos. Y porque, a veces, los embalses no pueden retener el agua.
Las demandas anuales de agua son 25.000 Hm3 de la agricultura, 5.000 Hm3 de la urbana, 1.300 Hm3 de la industrial y 1.100 Hm3 para usos ecológicos. El total de la demanda son 32.400 Hm3.
Restan 45.600 Hm3. Ahora bien, hay que contar con las salidas de agua de los ríos al mar. Compárese esta cifra con los no más de 3.000 Hm3 que se necesitarían en el conjunto de zonas necesitadas de agua. Y el resto, un poco a la recarga de acuíferos y el resto al mar.
Sin olvidar que hay que seguir aumentando el ahorro, la desalación y la reutilización de aguas, que ya significan 1.300 Hm3/año.
Es imperdonable que existan lugares en España que tienen sed por la falta o la mala calidad de agua.
Somos un gran país y necesitamos la solidaridad y esta solo puede ser cumplida con un Sistema Nacional del Agua.