Es importante CONOCER LAS CAUSAS de la mala gestión del agua en España
Muchos de nosotros nos preguntamos después de vivir este episodio de lluvias, ¿por qué nos falta agua? En el sureste español existe el temor a que se apruebe la disminución de los volúmenes de agua que debieran de llegar a estas tierras. ¿Se producirá?
En este primer artículo trataré de explicar las deficiencias que se observan en el sistema de gestión del agua en España. En otro segundo artículo, en el próximo, explicaré con detalle el resto de cuestiones que pueden ayudar a encontrar soluciones.
La causa originaria es que existe un desigual reparto de las precipitaciones y de la geografía del Planeta. No es lo mismo vivir en una zona que en otra en muchas cuestiones, pero especialmente en el agua.
- Las distintas precipitaciones medias de agua en España oscilan entre 150 a 700 litros/m2/año.
- La evaporación del agua es también distinta desde el punto de vista geográfico.
- Otra desigualdad es el distinto tamaño de las cuencas hidrográficas.
- Son importantes las diferencias entre las distintas cuencas, de la proporción de terrenos permeables, que dan lugar a acuíferos, y los terrenos impermeables que rechazan la infiltración del agua en el subsuelo.
- La densidad de población y su reparto en el territorio es desigual. Asimismo, las diferencias de clima y de industrialización hacen que de unos lugares a otros con grandes semejanzas en lo anterior se necesite más agua en unos que en otros.
- Existen todavía sistemas de reparto de agua en España de origen medieval. Aún hay zonas donde los Fueros dictados hace casi mil años siguen siendo el núcleo básico de la gestión.
- En cuanto a los regadíos de origen árabe, tan eficaces en su momento y durante siglos, están desfasados desde hace muchos años, ante la presencia de la tecnología actual. Solo entre las Huertas de Valencia y la de Castellón los informes realizados citan en más de 200 hm3 anuales perdidos por las colas de acequias al mar.
- Las nuevas tecnologías de mejora de regadíos solo se están aplicando en aquellos territorios donde el agua es escasa.
- En algunos puntos de la costa existen acuíferos cuyos recursos anuales marchan continuamente al mar.
- En las ciudades, la gestión del agua es realizada por los servicios de los propios ayuntamientos o por empresas privadas. Es un mercado que funciona como monopolio, sin competencia. Por ello, el desarrollo para la mejora del servicio es muy lenta, por lo que aún queda mucho recorrido para el ahorro y para una mejor gestión.
- La Ley de Aguas de 1985, reformada en 1995 y 2003, todavía no se ha aplicado a los grandes objetivos marcados por la propia ley, lo que ha creado y está creando muy graves problemas en la gestión del agua. ¿Alguien puede imaginar que se puede gestionar una cuenta bancaria en la que puede haber cientos de personas con capacidad para extraer dinero en el momento en que le parezca? Mientras no estén totalmente digitalizados todos los sondeos es lo que está ocurriendo. No hay el suficiente control.
- Si esta ley se hubiese aplicado en su totalidad, dotando a las Confederaciones de personal, de medios, de organización y de objetivos claros, se habrían minimizado los problemas de gestión.
- Las Confederaciones Hidrográficas u organismos de cuenca no disponen de un control de todos los puntos de agua que existen. Hay muchos sondeos que no están aún registrados. Se habla de más de un millón.
- Hay que gestionar millones de datos en tiempo real, pero no he visto desde el inicio de la Ley, hace 40 años, que la Administración se lo haya planteado. ¿Cuántas empresas privadas manejan muchos millones de clientes y de datos continuamente? Hacienda, los Bancos, como todos conocemos, lo hacen perfectamente.
- Es necesario conocer todos los puntos existentes, controlar de manera digital sus niveles de agua en todo momento, la variación de los mismos, la calidad química, el volumen de agua que se extrae en todos y cada uno de ellos y las precipitaciones de agua producidas en el área correspondiente. Estamos hablando de cientos y cientos de miles de puntos.
Lo mismo sucede en muchos tramos de ríos, en los que faltan medidores, sensores, mucha digitalización, mucho control y mucha gestión.
- Las empresas que disponen de producción hidroeléctrica deberían estar obligadas a soltar agua de los embalses en los momentos en que es necesaria para el resto de consumidores. Esto no se hace así, producen energía cuando les conviene, esquilmando los recursos de agua que podrían aprovechar millones de personas. En España tenemos 347 embalses capaces de almacenar 56.000 hm3.
- En todos los embalses posibles deberían existir sistemas reversibles de producción de energía. Existen en muy pocos.
- Están sin delimitar las áreas de alimentación de los acuíferos. Así, no se han definido qué usos pueden existir en cada una de las áreas de alimentación. Es totalmente necesario para defender la calidad de las aguas subterráneas. Estamos hablando de muchos cientos de acuíferos.
- En la mayoría de los ríos no están delimitadas las zonas inundables. Mientras tanto, los ayuntamientos pueden, y lo hacen, dar licencias de ocupación en dichos terrenos. Y posteriormente se quejan de las inundaciones.
- No existe una verdadera red de controles de vertidos que se están realizando a las aguas superficiales, o a las subterráneas. Somos el segundo país de Europa con más nitratos en las aguas, según la UE.
- No se ha creado una Policía de Aguas, con suficiente formación y medios para llevar a buen puerto todas las obligaciones de la Ley de Aguas y de las Confederaciones.
Por otra parte:
- Muchos usuarios tratan de esconder los datos de sus tomas de agua para: a) que no se conozcan sus actividades de extracción de agua; b) para no tener que pagar los cánones; c) para que no les limiten los volúmenes a extraer.
- Debiera ser obligado controlar los abonos, herbicidas y otros compuestos que se utilizan en la actividad agrícola del área de alimentación de los acuíferos. Hoy día hay sensores que los detectan y cuantifican para no sobrepasar las cantidades necesitadas por las plantas.
- Los contadores digitalizados deben controlar todas las tomas de agua de los ríos, así como cada una de las parcelas o fincas regadas. También debe controlarse el volumen de agua utilizado por superficie y cultivo mediante contadores. Tiene que ser un sistema de control similar al agua urbana de una ciudad.
- Las actividades mineras deben estar controladas también en relación a su posible aporte a las unidades hidrológicas.
- En definitiva, las Confederaciones Hidrográficas se tienen que poner al día en todos los aspectos, incluidos los administrativos, que son aún de peor calidad que los aspectos técnicos.
- Hay que tener en cuenta que el 80% del agua consumida en España se utiliza en la agricultura, el 14% en el abastecimiento a la población y el 6% a la industria.
- De alguna manera hay que introducir el concepto de competitividad en la gestión del agua, aunque no haya competidores directos. En este caso hay que realizarlo compitiendo consigo mismo, mediante un listado de COMPROMISOS CON LA SOCIEDAD, o COMPROMISOS CON LOS CLIENTES, en los que se reflejen objetivos cuantificables, que demuestren el mérito en la gestión.