La ósmosis inversa en casa. Problemas y ventajas

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Muchos lectores me han pedido que comente los problemas y la calidad del agua procedente de los aparatos de ósmosis inversa, que se colocan en algunas viviendas. Hace unos meses les hablé de los equipos de descalcificación. Lo pueden encontrar en los artículos existentes en este blog. Soy totalmente contrario a los descalcificadores.

En cuanto al tema de este artículo hay que decir que xisten muchos tipos distintos de aparatos de ósmosis inversa, pero todos tienen el mismo esquema de funcionamiento, por lo que voy a hablar de una manera en general.

Ahora bien, sí se puede decir, desde un principio, lo que es común para todos, que los propietarios de estos aparatos de ósmosis inversa deben controlar regularmente la calidad del agua del suyo y que cada uno tome su decisión. El análisis que hagan para su control deber ser químico, físico y microbiológico.

En primer lugar, un sistema de ósmosis inversa dispone en la entrada del agua al aparato de un filtro para atrapar algunos sólidos que pudiesen acompañar al agua. A continuación, después de este filtro, se colocan siempre unos filtros de carbón activo para que el cloro libre contenido en el agua del grifo quede retenido, y no pase por las membranas, ya que el cloro es agresivo y las podría dañar. Pues bien, este filtro de carbón activo, poco a poco, dependiendo del volumen de agua que filtre se va saturando, y llegando a la incapacitación de sus propiedades. Los equipos no disponen de ningún medidor que avise de cuándo pueda ocurrir esto. Los fabricantes lo solucionan cambiando cada cierto tiempo el filtro, calculándolo estadísticamente, pero ¿se hace cuándo realmente cuando corresponde? La respuesta es que no, porque para hacerlo habría que controlar constantemente la calidad del agua de entrada, así como el volumen de agua tratada desde el anterior cambio de filtros.

En segundo lugar, como el cloro es eliminado, se crea un problema nuevo. A partir de ahí, el agua está desprovista de cualquier tipo de defensa antibacteriana, por lo que existen posibilidades reales de contaminación del agua que se trata por este sistema.

En tercer lugar, el agua, al pasar por las membranas, se queda prácticamente sin sales. Por esta razón el agua no es saludable por la falta de elementos químicos, que son necesarios para el organismo humano. Algunos fabricantes, después de pasar el agua por las membranas, les añaden sales remineralizando la misma con agua procedente de la red de agua, o colocando filtros con sales, que se unen al agua para obtener un mínimo de sabor del agua. Incluso, se les podría añadir cloro para añadirle inmunidad al agua, pero esto no se suele hacer.

En cuarto lugar, el carbón activo del aparato puede ser un magnífico lugar de crecimiento de bacterias ya que al dejar exento de cloro al agua posibilitan que en el carbón activo las bacterias puedan vivir mucho mejor. Una de las especies con mayor presencia suele ser la “pseudomona aeroginosa”.

Si vuelven a leer lo que he escrito, se darán cuenta del escaso beneficio que se puede obtener. Suelen costar varios cientos de euros y continuamente hay que estar cambiando los filtros y limpiando el aparato. Y cuando sale el agua, insisto, no aporta nada a las necesidades minerales del cuerpo humano. Además, es un agua muy agresiva a los elementos con los que entre en contacto. Y cuesta mucho tiempo dedicado a su mantenimiento y mucho dinero. Por cada litro producido, el equipo rechaza dos o tres litros de agua.

Por todo esto ¿de verdad merece la pena jugar con todos estos peligros montando una verdadera ¨desaladora” en casa? Es mejor jugar con un “mecano o un lego”, que jugar con la salud.

Para asegurarse de que el agua puede conseguirla buena, además de un gran exceso de trabajo y de preocupación, el sistema instalado de ósmosis inversa debería disponer de más sensores y medidores para controlar lo que está haciendo su pequeña industria.

Las desaladoras de agua de mar son semejantes, pero al finalizar su producción se le añaden industrialmente productos que estabilizan algo más el agua que las ósmosis caseras.

No obstante, queda mucho por hacer para conseguir que el agua desalada del mar sea lo más equilibrada posible para el consumo humano y para evitar el ataque del agua a los metales.

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