LA SOLUCIÓN Y LA NECESIDAD DE CREAR UN SISTEMA NACIONAL DEL AGUA EN ESPAÑA

En muchos países del mundo, especialmente en los desarrollados, cuando existe una necesidad común a todos los ciudadanos, los Estados correspondientes dan forma y lugar a Sistemas Nacionales, organizados por el mismo Estado, para proporcionar los servicios básicos, sea electricidad, sanidad u otras necesidades a todos sus ciudadanos. Para ello, El Estado detecta la necesidad o la falta de un determinado servicio y dispone los medios para poder llevar, por ejemplo, la energía eléctrica a todos los españoles, vivan donde vivan. Lógicamente, los gastos los cobra el Estado (mediante empresas) con una tarifa igual para todos los españoles. No se discrimina ni el lugar donde hace falta, ni tampoco el precio que hay que pagar.

Les recuerdo, que al principio, cuando no era el Estado, sino multitud de pequeñas empresas de electricidad, solo tenían dicho servicio unos cuantos y a precios muy diferentes.

¿No es esto exactamente igual que lo que pasa todavía en España? ¿Se debe crear un Servicio Nacional del Agua de España?

Lo que sigue a este escrito es el preámbulo de un libro que estoy escribiendo sobre esta y otras cuestiones. Puede ser un poco largo, pero les aconsejo que lo lean. Está lleno de verdades como puños. Espero que entre todos hagamos realidad el Sistema Nacional del Agua.

INTRODUCCIÓN

El primer problema que hay que solucionar en España es el modelo de gestión del agua. La solución debe contener las respuestas para que en cualquier rincón de España, donde habiten personas o sea necesaria el agua por alguna razón, el Estado debe proveerla como un servicio y una necesidad, quizá la más importante de todas. En estos momentos, todos conocemos que no es así. España no está articulada en relación a los recursos de agua. Se sufre en muchos lugares la falta de agua. Y no solo cuando hay sequía. Hay lugares que se han desarrollado en exceso en industria, agricultura y otros sectores, pero aún, hoy día no ha sido previsto como cubrir las necesidades de agua suficiente para la demanda.

En España no existen modelos de gestión del agua como tales. En cada lugar, en el campo, en la industria o en la ciudad, en cualquier lugar que nos interesemos por comparar o investigar respecto a esta gestión, no encontraremos una estrategia, ni algún modelo. Solo encontraremos desorden e improvisación. Desde siempre. Los responsables de que pudieran existir Planes concretos, sean políticos o técnicos suplen las demandas de agua sin seguir patrón alguno. Escogen las posibilidades más cercanas que encuentran disponibles, aunque estas no estén aseguradas en un futuro cercano. Y no siempre, solicitando a las respectivas Confederaciones Hidrográficas, dependientes del Ministerio correspondiente, los permisos oportunos.

Esta nula previsión ha hecho incurrir en la sobreexplotación de acuíferos, en el exceso de tomas de agua de los ríos, dejando exhaustos a estos y en potenciar la mala prensa sobre la explotación de agua en España, donde parecemos inútiles todos los que nos dedicamos a gestionar el agua para el uso que sea. El resultado final es que casi todos los españoles están convencidos de que no existe suficiente agua en nuestro país. Y esto es completamente falso. Nos sobra el agua para cubrir todas las necesidades. Lo que nos falta es orden, conocimiento y seriedad para gestionar bien y adecuadamente.

Hasta que nació la Ley de 1985 no disponíamos de herramientas de gestión.  Esta Ley vino a abrir una gran esperanza. La Ley se amplió en años posteriores, pero nunca se ha puesto en marcha de la manera que la entendieron los padres legisladores.

Esta Ley define muy bien una serie de conceptos básicos que hacen distinguir muy bien las principales columnas del conocimiento y descripción del agua. También ordena los controles necesarios para ejercer una buena gestión. Por tanto, ya se tiene una magnífica herramienta básica para la gestión del agua, lo cual pudo y puede ayudar muy bien al apoyo de la realización de un Plan Nacional, que dote del agua necesaria para todos los usos sea donde sea el lugar de España que solicite y demande el agua.

La pregunta que sigue al anterior párrafo es ¿cómo teniendo España un muy buena Ley de Aguas no ha sido capaz de articular una buena estructura de gestión en las diversas cuencas hidrográficas y tampoco las ha dotado de las herramientas actuales y necesarias, ni del personal científico y técnico que sea el propio y el adecuado para conseguir una buena gestión del agua?

No solo los españoles demandan agua en cantidad, lo hacen también por la calidad. Hay numerosas localidades en las que el agua para beber, a pesar de cumplir las exigencias legales poseen un sabor desagradable o no tienen los elementos químicos que son necesarios para un buen desarrollo físico de las personas.

Trataré de deslindar lo que pueden ser modelos de gestión del agua para el abastecimiento de una población, de la agricultura, de la industria o del aprovechamiento energético de los saltos de agua.

Explicaré por qué es necesario un Sistema Nacional del Agua en España, como resultado de un Plan Nacional, al objeto de dotar de agua a todos los españoles, para lo que hay que tener en cuenta los recursos hídricos de determinados ríos españoles, siempre dependientes de las lluvias registradas, los recursos subterráneos, los recursos de aguas regeneradas y los recursos de agua desalada, que podrían llegar a ser ilimitados. Y toda el agua servida a un precio igual para todos los ciudadanos, vivan donde vivan.

Pero siempre cuidando que las aguas de mejor calidad se destinen al abastecimiento de agua de las poblaciones y el resto de distintos géneros de agua lo hagan según las necesidades agrarias, industriales, ganaderas y ecológicas.

Hoy día, un modelo de gestión del agua debe llevar implícito el control de organismos reguladores independientes sobre la misma. En la actualidad, la gestión del agua funciona como un monopolio, lo cual debe ser combatido mediante la competitividad o creando compromisos de los servicios prestados a los ciudadanos y penalizados con sanciones por incumplimiento de los mismos.

A la vez, la gestión del agua debe basarse básicamente en la digitalización y la informatización como medios y como herramientas de gestión. Es totalmente imposible hacerlo sin ellas. Hoy día, las Confederaciones Hidrográficas continúan sin contar con dichos medios, excepto para algunos ríos importantes, pero no para todos. Y posteriormente los datos deben ser aportados a la sociedad para su conocimiento. Se puede decir que la gestión actual es excesivamente muy pobre en estos medios, por lo que las decisiones tomadas por las Confederaciones son tardías y normalmente malas. No ayudan a gestionar ellos, ni a que ningún usuario pueda hacerlo.

La gestión del agua en las ciudades ha sido delegada por muchos ayuntamientos en empresas especializadas, gestoras de servicios de agua. Este traspaso ha sido beneficioso para ambas partes y para los ciudadanos, pero con el paso del tiempo y, a veces también, la elección poco acertada de la empresa gestora, o la firma de un contrato dudoso, sumado al carácter monopolístico citado, induce a reflexionar sobre qué hay que hacer para mejorar esta cuestión.

Deslizaré una crítica positiva y creativa a la Ley de Aguas, para que se aplique realmente de una vez en España para el beneficio de todos. Su nacimiento en 1985 vino rodeado de una gran ilusión por parte de todos, pero al no dotar de medios suficientes su puesta en marcha, no está resolviendo los problemas del agua subyacentes desde siglos atrás.

Pondré de manifiesto las deficiencias existentes en los organismos de cuenca, protagonistas de la aplicación de la Ley de Aguas y, por ende, de los planes hidrológicos de cuenca. De aquí, que la planificación de la gestión del agua se encuentre aún en los inicios de lo que debiera ser.

Aclararé la naturaleza de las aguas superficiales y subterráneas y cuál es la relación entre ambas, así como cuándo y cómo deben ser utilizadas por la sociedad. Y a la vez, cómo utilizar los acuíferos para almacenar agua en ellos para su uso en épocas de sequía. Un apartado especial estará constituido sobre la contaminación de las superficiales y subterráneas por la desidia y el desconocimiento de algunos.

El concepto y la valoración de calidad de las aguas minerales envasadas siguen aún pautas de orientación comercial de los prescriptores comerciales, que, a veces, no se compadecen con la realidad. Lo aclararé de la mejor manera posible.

La gestión mediante la digitalización total en todos los campos en los que el agua es partícipe, es completamente necesaria. Hasta que no se implante, se sufrirá y siempre se llegará tarde y mal a la solución de los problemas. Hay que acelerar y afianzar esta cuestión.

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