El Taibilla (La Mancomunidad de los Canales del Taibilla), desde 1927 ha sido probablemente el Organismo más importante y más eficaz para la erradicación de enfermedades transmitidas por el agua y para llevar el agua potable a casi toda la provincia de MurcIa (menos Yecla y Jumilla), más de la mitad de la provincia de Alicante y el norte de la provincia de Almería.
Todos les debemos mucho durante todos estos años. Se nota más su presencia cuando hay sequía, en la cual somos conscientes de lo mal que lo están pasando muchos españoles, y nosotros no. Y todo esto gracias a la existencia aún del trasvase Tajo-Segura y a que el Taibilla gestiona los volúmenes de agua de una manera casi perfecta, tanto los que le llegan del Tajo, del río Taibilla, de algunos sondeos, más los que se le suman procedentes de la desalación. Imaginen por un momento los cientos y cientos de kilómetros de tuberías, de canales, de túneles, de depósitos, de plantas potabilizadoras. Gestionado digitalmente desde su Central en Cartagena por un equipo extraordinario de personal.
Creo que la llegada de D. Juan Cascales, nuevo presidente del Taibilla, al que no conozco, va a traer nuevos aires de profesionalidad y de conocimiento de la gestión del agua. Después de una serie de años muy aburridos, presidido el Taibilla por políticos, ha llegado un ingeniero de caminos, conocedor del agua, lo que seguro que traerá grandes éxitos.
El primero de ellos, el único al que me voy a referir, es la construcción, por fin, de una tubería desde el final de la canalización del agua del trasvase hasta las plantas potabilizadoras, para evitar que el agua, que vamos a beber, circule por el cauce del río Segura, desde el embalse del Talave hasta el embalse de Ojós.
Algunos de mis lectores estarán hastiados ya de leerme y oírme repetir la pérdida de calidad del agua trasvasada al pasar por el tramo citado, al que se le juntan sí o sí, las aguas con yesos y sales de cientos de kilómetros cuadrados de la cuenca del Segura, que se componen en superficie de margas con yesos y sales, lo que enriquece las aguas del río con sulfatos, cloruros, calcio, magnesio, sodio y otros elementos químicos, que por sí no son nocivos siempre que no sobrepasen determinadas cantidades. Además, existe una alta vulnerabilidad a la contaminación en el cauce del río, por lo que pueda ser vertido o arrastrado hasta el mismo.
De hecho, desde principios de los ochenta del siglo pasado, las autoridades de nuestra Comunidad excepcionaron los límites máximos de sulfatos desde 250 a 700 miligramos/litro, y los de magnesio de 50 a 90 miligramos/litro. Las excepciones a los límites máximos solo se pueden hacer por un pequeño y determinado tiempo, el que se tarde en solucionar el problema, pero no es de recibo que hayan tardado 40 años. La solución es exactamente la que ahora va a realizar el Taibilla. Separar las aguas propias del río Segura de las aguas destinadas para beber del trasvase.
Esta solución resolverá muchos problemas y proporcionará un agua con la tercera parte de las sales que contiene en la actualidad y sin vulnerabilidad a la contaminación.
Me cabe el honor y el disgusto de ser la primera persona que advirtió el error del trasvase al no continuar la obra de canalización del agua de beber hasta las plantas potabilizadoras.
Me encontraba en Alicante como jefe del departamento de investigación de Aguas de Alicante cuando detecté varios incrementos de sales en el agua del Taibilla, que en principio nadie sabía por qué ocurrían. A los pocos días, al superponer en el tiempo las gráficas de precipitaciones de agua sobre la cuenca del Segura con las gráficas de importantes variaciones de la calidad del agua, solo faltaba esperar a una gran borrasca para acudir al terreno, a todas las ramblas y al río Segura para medir “in situ” la conductividad del agua. Efectivamente, ese era el problema.
Desarrollamos inmediatamente un proyecto para mostrarlo a la Confederación Hidrográfica del Segura, al Taibilla y a la Comunidad Autónoma de Murcia, con la alegría de poder colaborar para eliminar este problema. El proyecto quedó en los cajones de estas Instituciones.
En 1989 vine a desarrollar y a poner en marcha Aguas de Murcia. Lo primero que propuse a la Comunidad Autónoma fue la realización de un proyecto de canalización, para que no fuera el anterior. Lo desarrollaron de una manera muy profesional y extraordinaria, los ingenieros D. Manuel Albacete y D. José Luis Pérez Albacete. Volví a realizar la ronda de peticiones a las Instituciones, acompañado por mi alcalde D. José Méndez. Tampoco hubo éxito.
He escrito varios artículos, lo he contado muchas veces, lo he transcrito en mi libro UNA VISIÓN GLOBAL DEL AGUA. Nadie me ha hecho caso, hasta que ha llegado D. Juan Cascales.
No obstante, es posible que él mismo, sin haberme leído, se haya dado cuenta del enorme error que se cometió al construir el trasvase. Ahora lo va a construir. No sé lo que tardará, pero el que primero que va a brindar por ello soy yo.
Muchas gracias en nombre de todo el Sureste de España. Tendremos mejor salud y gastaremos menos en aguas envasadas.