LOS APARATOS QUE DICEN IMANTAR Y ELIMINAR LA CAL DEL AGUA SON UN FRAUDE

Recurrentemente salen al mercado mecanismos a instalar en las tuberías, que prometen eliminar la cal del agua que esté en contacto con el aparato, de una manera definitiva. En cada intento de venta, le cambian el nombre al mecanismo, porque su inutilidad es tan manifiesta, que empiezan vendiendo muchos aparatos, y poco a poco,  disminuyen las ventas al observar que no han valido para nada. En algunas ocasiones, al efecto de eliminar la cal que dicen realizar, le añaden la eliminación de los picores en el cuerpo. El público se olvida de lo anterior y creen de buena fe, que es otro intento definitivo y revolucionario. Al público le gusta todo lo que conlleve novedad.

La realidad es que no funciona, ni cumple con su objetivo, Me veo en la necesidad de contarlo, como hice la semana pasada con los descalcificadores, porque la función didáctica sobre el agua, su calidad y sus usos, que deben realizar quienes deben hacerlo, no lo hacen. En próximas entregas seguiré abundando en los fraudes y en los errores relacionados con el agua.

En este caso, voy a explicarlo mejor con un imán y un trozo de metal de hierro, que casi todos tenemos en casa, por ejemplo una moneda.

Si colocamos algún elemento metálico imantable, cerca del imán, éste lo atrae y durante el tiempo que no lo alejemos de él se encontrará imantado, pero en cuanto lo retiremos dejará de tener efecto la imantación. Si colocamos un imán en la tubería de entrada del agua en casa, aún suponiendo algún valor de imantación de las moléculas de agua, podríamos llegar a admitir, por no discutir, que el agua que circula a una cierta velocidad podría durante décimas, centésimas o milésimas de segundo, dependería de su velocidad, que quedara imantada, pero al seguir su camino por la tubería o por la boca de la jarra a solo un centímetro de distancia del imán colocado desaparecería la imantación de manera total. Por tanto, podemos concluir que estos aparatos no sirven para nada. Su utilidad es nula.

Otra manera de continuar repetidamente el fraude de estos imanes es que la venta de los mismos se produce de manera intermitente, no continua y muy poco clara. Si fuese útil se seguiría vendiendo con normalidad desde el lanzamiento del producto. Pero no ocurre esto, se hace publicidad, se mantiene en el mercado unos meses y se deja de vender. Al año siguiente reaparece el producto con otro nombre y así consecutivamente. Si fuese efectivo, las propias empresas de agua lo instalarían en sus instalaciones y no lo hacen.

Otra anécdota ilustradora sobre este tema es el de una conocida mía que compró una jarra imantadora de agua. Las instrucciones de uso afirmaban que al llenarla con agua del grifo y pasar por el cuello de la jarra, el agua quedaba imantada. En este caso, la empresa estafadora no prometía la no formación de incrustaciones, si no que prometía y aseguraba que la persona que bebiera dos litros de agua imantada sentiría un gran bienestar en relación a cómo se encontraba antes de no tomarla. Mi amiga siguió las instrucciones y al cabo de los pocos días se encontraba efectivamente mejor. Pero, la mejoría no estaba en la posible imantación del agua, sino que lo que había sucedido es que se bebía dos litros de agua diarios, cosa que no hacía antes. Le propuse seguir bebiendo los dos litros de agua sin pasarlos por la citada jarra y siguió igualmente bien. Por tanto, primero, era una falsedad que se imantara el agua permanentemente; segundo, la fe de mi amiga de que se pondría mejor le ayudó mucho; y tercero, si usted bebe dos litros de agua potable al día, mejorará igualmente bien porque va a hidratar su cuerpo debidamente, que es lo que se necesita aunque no tenga sensación de sed.

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