SUGERENCIAS SOBRE LA POSIBLE TARIFA DE BASURAS

Hace unos días hemos sido informados por los medios de comunicación de una subida de las tarifas de basura del 38 %, como consecuencia de la puesta en marcha de la Ley de residuos y suelos contaminados de abril de 2022.

Todo lo relativo a la recogida selectiva de basuras y a su tratamiento le queda mucho camino por recorrer. Actualmente se induce a la población a realizar la recogida selectiva, utilizando para ello cuatro o cinco cubos de basura en viviendas, cada vez más pequeñas, y posteriormente cuando procede a incorporarlas a los contenedores correspondientes, casi siempre falta algún contenedor de un determinado color y/o ya están completamente llenos unos y medio vacíos otros, por lo que muchas personas terminan depositando la basura reciclada en cualquiera de ellos.

La complejidad de este proceso se va complicando día a día en España y en el resto del Mundo. Van apareciendo nuevas divisiones, por ejemplo, en cómo reciclar los vidrios, no todos juntos, sino en blancos y de otros colores. Y más cosas aún. Aparecen otras propuestas, como las cápsulas de café y seguirán muchas más.

Habría otra opción. No reciclaría nadie, las bosas de basura llevarían de todo y al llegar a las Plantas de Tratamiento, debidamente acondicionadas con la tecnología y digitalización necesarias, se produciría la división de componentes de la basura de una manera industrializada. El resultado sería del 100% de reciclaje y ninguna molestia para los ciudadanos.

Con el sistema actual para que la separación sea un éxito sería necesario dividir en más contenedores y en que toda la población sea consecuente y recicle también.

Y todo este esfuerzo lo realiza solo una parte de la población, por lo que se calcula que la basura bien seleccionada y reciclada no llega ni al 50% de la total. ¿Qué ocurre con el resto? Es trasladado a las Plantas de Tratamiento, y a veces, se une con la reciclada. ¿Por qué? Porque es casi el doble de trabajo el que hay que efectuar para que el producto final esté bien clasificado y que se pueda reciclar industrialmente.

De todo este trabajo, lo que sí estamos seguros es que la población que sí recicla es cada día más consciente de que está trabajando por la mejora del medio ambiente, lo que se reflejará en otros muchos aspectos de su vida diaria. Este es el gran beneficio.

Hablemos de las nuevas tarifas de basura. Observo que a una parte de los opinadores en medios, les parecería mejor que la tarifa tuviera en cuenta a los distintos estratos sociales. Supongo que estos pueden estar perfectamente reflejados en la propia división de clientes que ya efectúa Aguas de Murcia-Emuasa: jubilados según sus rentas y sus consumos de agua, familias numerosas según los hijos y otros estratos más. A mí me parece que sería muy fácil aplicar una distinción para las tarifas de basuras entre la población siguiendo esta misma fórmula. Y no lo digo solo porque me cabe el honor de ser el creador y el primero que impuso esta fórmula en España y en Europa para las tarifas de agua, cuando dirigía Aguas de Murcia. Es que es necesario y justo. Y tenemos las herramientas para llevarlo a cabo.

Pero, si me hacen caso, sugiero otra propuesta más: no subir el precio a las familias que sí que están cumpliendo con su obligación moral y ciudadana de reciclar sus basuras y la cuantía total del nuevo gasto repartirlo entre el resto de la población que aún no hace nada para luchar por la mejora del medio ambiente. ¿Cómo se hace esto? Con una buena inspección de la basura recogida en los edificios y en las viviendas. Y la amenaza de las sanciones, que sean de verdad ya. ¿Es trabajo? Sí, para eso estamos.

Debe quedar claro, se haga lo que se haga, que al ciudadano hay que premiarlo cuando cumple bien con sus obligaciones. No se puede tratar a todos por igual. Los que han hecho su trabajo han adquirido unos méritos que tienen que ser avalados por un reconocimiento expreso. ¡Qué mejor que no subir el precio¡

No quiero dejar de preguntar por los beneficios que ha obtenido el ayuntamiento o su empresa de residuos sólidos en estos años en los que se ha procedido por la población a la recogida selectiva de las basuras. El ayuntamiento tiene la obligación de controlar cómo y cuánto ha significado toda esta operación y cómo ha trasladado, supongo que en forma de precios más bajos, los beneficios para la población que es quien se lo ha trabajado con mucho esfuerzo. ¡¡¡¡¡Exigimos transparencia total ¡¡¡¡¡¡¡

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