A lo largo de la historia los minerales han proporcionado los elementos necesarios para obtener las herramientas, para trabajar la agricultura en los campos, para la construcción, para la guerra, para el transporte, para el desarrollo. Han sido esenciales en la vida de la Humanidad. Y han sido mortales en el caso del uranio y las bombas nucleares. No obstante un uso pacífico de ellas ha proporcionado energía eléctrica sin emisiones de CO2. Sin la explotación y utilización de los minerales el hombre no habría pasado de ser un animal más en el bosque.
Ha existido explotación de yacimientos de minerales desde hace miles de años. A los expertos de entonces les bastaba con recorrer a pie la superficie de nuestras sierras y observar las vetas de mayor riqueza para cerciorarse de su importancia. Así se descubrieron y explotaron las minas de Mazarrón, de La Unión, de Cartagena, de Jumilla y tantas otras más. Pero no olvidemos que los minerales siguen estando en toda la corteza terrestre a cientos y a miles de metros.
Piensen por un momento, que si los minerales estaban en superficie, lo siguen estando hoy día. Las lluvias y los fenómenos atmosféricos atacan continuamente a dichos minerales y los disuelven, de tal modo que se incorporan al ciclo hídrico de la Tierra, pasando a formar parte de los suelos y de los ríos hasta llegar al mar. A esto hay que sumar la construcción de viviendas, la agricultura asentada en estos terrenos, etc.
Por tanto, ¿podemos hacer algo para que esto no ocurra? NO. El enriquecimiento de diversos metales en las zonas donde existen rocas metamórficas es continuo y diverso.
¿A qué se les denomina rocas metamórficas? A todas aquellas rocas que hayan sufrido a lo largo de la historia de la Tierra procesos de altas temperaturas y altas presiones. Por ello es normal que estos procesos hayan separado y discriminado, según lo hayan sufrido, a aquellos elementos químicos que existiendo previamente en las rocas han pasado a concentrarse y enriquecerse en vetas, filones y a veces en los propios estratos. A partir de ese momento aparecen las concentraciones de los minerales, tanto en la superficie del terreno como en sus profundidades.
¿Dónde se encuentran las rocas metamórficas en la Región de Murcia? Tracen una línea desde El Mar Menor hacia Aledo. Casi todo lo que queda al sur de esta línea son rocas metamórficas. El norte son rocas sedimentarias con menos posibilidades de minería.
Como consecuencia de todo lo dicho cualquier lluvia, meteorización u obra que se haga en esta zona sur puede traer consigo la movilización de elementos químicos.
Entonces ¿a qué viene decir que las posibles obras del Puerto del Gorguel van a contaminar porque se van a movilizar elementos químicos? De hecho, la erosión producida por las olas y las mareas del mar a lo largo de toda la costa de la zona sur han producido y seguirán produciendo también dichas movilizaciones.
¿Si no tenemos un conocimiento y una visión global de lo que estamos hablando, a más de uno se le ocurriría despejar de población, de obras, de carreteras a todas las áreas de rocas metamórficas?
Seamos prudentes, entendamos las ecuaciones y los procesos que rigen la morfología, la erosión y la disolución de rocas que ha actuado y actuará toda la vida y saquemos partido a la presencia de minerales en nuestra Región. No solo hay blenda, pirita, galena, plata y oro, hay también “tierras raras” tan necesitadas hoy día para el avance mundial contra el cambio climático.
Y que se haga el Puerto del Gorguel. Las amenazas que conlleva el informe recién presentado son minucias. El mismo informe con el mismo contenido se podría haber realizado en cualquier obra de cualquier punto de la zona sur de la Región de Murcia.
No seamos bobos.