EL MAR MENOR Y LA FÁBULA DEL PUENTE COLGANTE

Hace algún tiempo, en una población asentada al lado de un río, las gentes tenían extremadamente difícil pasar al otro lado del curso de agua. Decidieron, en un determinado momento, construir un puente colganteentre las dos riberas del río. El resultado fue un magnífico puente constituido por tablones de madera, unidos unos a otros con importantes nudos de resistentes cuerdas.

Hubo un problema. El proveedor de tablones sirvió unos malos y otros buenos, difíciles de distinguir entre los mismos.

Al cabo del tiempo, se había creado una gran riqueza entre la población, ya que habían puesto en producción la otra parte del río. Pero también sucedió que los tablones malos declinaron su función y empezaron los accidentes de caídas de personas que trataban de cruzar el puente colgante, pero no resistían los tablones.

Pasaron años discutiendo las gentes entre sí. No era perceptible a simple vista que había tablones malos y tablones nuevos, por lo que la causa pasaba desapercibida a la enorme mayoría. De ahí, que solo pensaban y sentían los efectos totalmente indeseables de la muerte constante de personas y animales.

Las discusiones duraron años sobre qué hacer con el puente. Se formó un grupo que se denominó LA NUEVA CULTURA DEL PUENTE. Sus componentes pretendían derribar el puente, incluso conociendo la ruina económica que les supondría al resto. No creían en los puentes y no creían que el desarrollo de la población pasaba también por ejercer la agricultura en el otro lado del río. Querían volver a sus orígenes.Para ello, cada accidente que había en el puente, traía consigo una avalancha de informaciones en los medios de aquella época. No les importaban todas las causas, solo algunas y no se preguntaban si había otras soluciones. Parece que solo les importaba poner de manifiesto los efectos perversos que efectivamente existían. 

Mientras, el equipo gobernante de la población, que ya llevaba más de 30 años observando el puente y sus accidentes, no trabajaba absolutamente nada para resolver el problema, y achacaba constantemente al grupo opositor de las grandes desgracias que ocurrían. Era como si no fuera con ellos.

No sé cómo terminó la fábula porque me dejé el libro olvidado, pero me temo que derribaron el puente colgante, que daba riqueza a casi toda la población, directa o indirectamente. Debió ser un gran fracaso social.

Después de leer parte de esta fábula, qué menos que reflexionar un poquito sobre ella.

Es evidente que la causa eran los tablones de mala calidad, que habría que haber repuesto rápidamente y no habría dado lugar a los efectos consiguientes. El problema se habría terminado en unos meses. En el caso del Mar Menor, desde que empezaron y aparecieron las medusas, ya habría que haber pensado en un proceso de eutrofización por llegada de nitratos y fosfatos. Creo que entones no se pensó. Solo se llevó a un barco para que las pescara, en lugar de preguntarse por qué habían llegado en tal número.

Es evidente también que la gran mayoría de la población solo está pensando en lo que dicen los grupos políticos y los medios de información, en los efectos biológicos: anoxia, muerte de peces, sopa verde, etc. Con los datos de los efectos, solo pueden estar todos de acuerdo con derribar el puente. Les faltan datos. Creo que no solo a ellos, a los políticos y a la sociedad en general también.

Pero lo verdaderamente importante es que se estudien las causas de la situación actual, una tiene que ver con la inadecuada praxis agrícola que ha enriquecido tanto el terreno superficial y el agua del acuífero del Mar Menor, con abonos y productos de uso agrícola. Esto ha producido una muy fuerte contaminación.

Pero observando que el acuífero tiene la llave de toda la contaminación, también hay que decir que tiene la llave de la solución al problema actual. Lo dije en mi último blog, pero lo repito, el acuífero es la única llave para resolver toda la contaminación. Y además en un tiempo record. 

La explotación del agua del acuífero hará disminuir el nivel estático. Esto traerá inmediatamente la no entrada de contaminantes en la laguna. Hay que aprovechar la estructura planar del acuífero, para conducir las aguas que actualmente drenan en el Mar Menor, subterráneamente por el interior del acuífero, hasta la zona del Mar Mayor. Con su consiguiente eliminación de nitratos. Y con la conciencia medioambiental tranquila, al igual que lo hacemos con las sales de las plantas desaladoras. El Mar Mediterráneo acogerá todos los kilos de nitratos con todo su cariño. Solo basta hacerlo con inteligencia. También hay que saber que los nitratos en el agua del mar, terminaran “casándose” con los cationes que encuentren dispuestos, como el sodio, el calcio, etc. Otra cosa distinta es la entrada de estos nutrientes en el Mar Menor, una laguna tan pequeña, que cualquier alteración le afecta de una manera muy importante.

Insisto, porque ya lo he dicho en más de una ocasión, en mi libro aún más y mejor, la red superficial de la planicie del Campo de Cartagena no se encuentra desarrollada por causa de los movimientos isostáticos de la corteza terrestre en la zona de Levante, lo que ha modificado los cursos de los ríos. Esto implica la necesaria realización de dos grandes canales de drenaje superficial en el Campo de Cartagena. Si no se hace así, cada lluvia ocurrida conducirá nitratos y hasta los fosfatos que algunos no encuentran por donde llegan al Mar Menor. Y también, por supuesto, a los restos de granjas de cerdos que pululan en dicha superficie, así como las fugas de aguas residuales, etc.

Puesto el último párrafo en negrita, todavía nadie ha hablado de la enorme importancia de legislar y cuidar el área de alimentación del acuífero del Mar Menor. Esta sería la clave fundamental para que no se repitan fenómenos de este tipo.

Volviendo al símil del Mar Menor con la fábula del puente colgante. Todo tiene solución. No hay que derribar nada, ni acabar con la agricultura. Estudiando las causas, encontraremos las soluciones. Al revés, lo que no ocurre, es que estudiando los efectos, encontremos alguna solución. 

Y, por favor, aconsejo a  aquellos que hablan de kilogramos de nitratos diarios que van al mar, que hagan el mismo método de cálculo con las aguas de la Albufera de Valencia y con todo el litoral valenciano que está influido por la salida de las acequias de origen árabe, que derrochan cientos de hectómetros cúbicos de agua y miles de toneladas de nitratos cada año al mar. Y ya que estamos, que lo comparen también con la Plana de Castellón, con el Delta del Ebro, el rio Llobregat y algunos más. Además de ser muy interesantes los datos, mucho más mayores que los que citan para el acuífero del Campo de Cartagena, son muy necesarios para conocer en qué situación nos encontramos.

EL MAR MENOR TIENE SOLUCIÓN.

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