Estos días pasados, 12 y 15 de agosto, hemos podido leer atentamente las visiones y pareceres de las dos partes sobre el “estado actual del Mar Menor”. No es un agosto aburrido para un nuevo lector que se aproxima al enorme problema de nuestra laguna, de nuestro medio ambiente, de nuestra agricultura y del futuro de esta Región, pero sí que lo es, de manera tremenda, sorprendente y letal que se juegue a dar lecciones desde los puestos vitalicios de cátedras de universidades, argumentando cuestiones que se sostienen más en la política, que en la raíz de la verdad científica.
Y me preguntarán: ¿cómo se distingue la verdad científica del resto de “verdades? La respuesta debe poner de manifiesto los hechos más importantes, y no las puras “dialécticas” para no iniciados:
- No se pueden poner todas las manifestaciones de científicos sobre este tema a un mismo nivel. Se necesita discriminar quién es quién. Qué estudios, investigaciones y más temas, han puesto uno y otros sobre la mesa.
- El problema del Mar Menor es mucho más una cuestión de carácter hidrogeológico, que de carácter biológico. Lo segundo, en este caso, es consecuencia de lo primero. Aunque los efectos son fundamentalmente de tipo biológico, esto puede hacer olvidar y minimizar los efectos hidrogeológicos.
- Miguel Ángel Esteve y Julia Martínez hablan de desnitrificación en el interior de acuíferos, creo que dando por hecho que el acuífero del Mar Menor está continuamente procediendo a una eliminación de lo nitratos que le han llegado por vía de la agricultura y de la desalobración. Esto es inexacto. Puede llegar a ocurrir en una mínima parte, pero no se puede dar a creer que la incursión subterránea del agua dentro del acuífero implica la casi eliminación de los nitratos. Si fuera así, ya deberíamos de introducir toda el agua en el mismo.
Los que hemos conocido cientos o miles de acuíferos podemos dar fe de que lo que afirma Esteve y Martínez no es totalmente correcto. Los nitratos siempre estarán ahí cuando se infiltran en un acuífero, sobre todo de las características de este.
- Javier Pérez Ruzafa, se ha rodeado de un potente equipo de investigadores, entre los cuales se encuentran importantes hidrogeólogos, grandes conocedores del ciclo del agua en el interior de los acuíferos, y en concreto en el acuífero del Mar Menor. Su opinión debe estar cargada de muchas más razones que las que nos ofrecen Esteve y Martínez. Estoy de acuerdo con que el acuífero debe disminuir su nivel un par de metros para evitar la entrada del agua en la laguna.
Para que lo entiendan bien todos. No es que con ello se consiga solo extraer el agua existente en los citados dos metros de vertical del acuífero, si no que el agua que llegue de nuevo, bien sea por lluvia o por otra situación distinta, a la superficie del acuífero, o área de alimentación, en lugar de viajar superficialmente hacia el Mar Menor, se infiltrará y formará parte del agua de los dos metros que hay que extraer forzosa y continuadamente.
Tengan en cuenta que el agua arrastrada por la lluvia se enriquece de nitratos, fosfatos y otros elementos y compuestos, que se infiltran en el acuífero.
O sea, se trata de eliminar el agua de los dos metros y toda el agua nueva que llegue al acuífero.
Con esta operación se resuelve además, en parte, el problema de las inundaciones que se han producido en los últimos años.
- Quiero añadir algo más sobre esta cuestión. Mi opinión personal es que no podemos esperar a que se construya la solución del circuito cerrado (el anillo del MITECO) paralelo a la costa del Mar Menor, para cortar el flujo de agua subterráneo y superficial. Se trata de una operación que llevará demasiado tiempo para su realización y puesta a punto. Y NO PODEMOS ESPERAR.
Exactamente se puede conseguir lo mismo, pero en un tiempo récord, si las autoridades correspondientes diesen la orden de poner en funcionamiento la explotación de los sondeos, que se eligiesen, para hacer disminuir el nivel del agua del acuífero. Piensen que un acuífero actúa también como conductor del agua de un lugar a otro, en el interior del mismo, sin necesidad de construir tuberías.
Ahora bien, una vez extraída el agua de los citados sondeos, hay que conducirla directamente a la planta de desnitrificación de San Pedro.
- No quiero dejar de apuntar otra idea que podría ayudar a solucionar el problema: En el caso de que se apostara por la anterior solución, una manera definitiva de hacer una buena gestión es crear una Junta de Usuarios del acuífero del Mar Menor. Con el acuerdo de la citada Junta, los propietarios debieran ceder todos sus derechos a la Confederación, u organizarse de tal manera que se cerraran todos los sondeos, que se explotara el acuífero de la mejor manera posible por sondeos convenientemente situados que llevaran el agua a la Planta de desnitrificación. El agua limpia obtenida se repartiría en función de su propiedad a los distintos usuarios. Acabaríamos con los pozos ilegales, con las desalobradoras y con el resto de problemas mediambientales.
Para ello, el Ministerio tiene que dejar de empeñarse en que el acuífero del Mar Menor es una “masa de agua regenerable” porque no lo es, ni lo será nunca por sus características geológicas naturales. Debe ser una especie de canal de agua subterránea, conectado con el Mar Mayor, gestionado por los técnicos y que sea útil para que el uso de los abonos y productos necesarios para mantener y fortalecer la extraordinaria agricultura de nuestros campos murcianos, no llegue nunca a las aguas del Mar Menor.
En definitiva, desde mi punto de vista y con todos mis respetos a los demás, dejemos trabajar a Pérez Ruzafay démosle la autoridad necesaria, no solo para aconsejar, si no para dirigir las operaciones necesarias para llevar a buen término lo que tanto todos deseamos.
No necesitamos traer a nadie de fuera para elegir las mejores opciones y un Plan que restituya las condiciones anteriores y no permita que se alteren de nuevo. Para ello, escojamos definitivamente a Pérez Ruzafa y apartemos la política de todas esta decisiones.
Se debe crear un Organismo de Gestión del Mar Menor y se deben eliminar las múltiples direcciones, asesorías y demás cargos que tienen que ver con esta delicada gestión.
Ya es hora de resolver por nosotros mismos los problemas que tenemos.
No me extiendo más. Espero que me hayan entendido suficientemente bien. Si no es así, lo puedo definir con mayor énfasis y mayor extensión.
Les recuerdo que algunos y muchos conceptos sobre la gestión del agua, pueden encontrarlos en mi libro “UNA VISIÓN GLOBAL DEL AGUA, explicada para todos”