EL MISTERIO DE CÓMO PONER FRONTERAS A LOS TRASVASES DE AGUA ENTRE CUENCAS HIDROGRÁFICAS.

Hay que estar muy atentos porque puede ser muy divertido. Se trata de organizar algo que va contra el conocimiento del agua y de la Tierra. Además, nadie entiende por qué. El agua que precipita, dicen que debe ser solo para la cuenca receptora de la misma. Cada cuenca debe planificarse con los recursos de agua que disponga. Claro, que lo han dicho porque la desalación de las aguas del mar es ya, práctica habitual, aunque aún no han comprendido que a los precios actuales  no se podrá aplicar en la gran mayoría de las zonas regables. Ni han entendido que los procesos de cambio deben ser graduales, en paralelo a mayores avances técnicos y a cuenta de que los precios aplicados estén en la línea correcta.

Todavía hay muchos que piensan que nuestro Planeta empieza en el suelo que pisamos y se amplía hacia el Universo. Para estas personas no existe el subsuelo. Puestos a investigar el futuro de las energías solo ven las que existen desde el suelo hacia arriba, fotovoltáica, eólica. . . . Que exista energía geotérmica que proviene de las profundidades de la Tierra parece que no tiene importancia. Incluso se quedan perplejos ante los fenómenos de vulcanismo. Probablemente no conocen que la temperatura del “núcleo” de nuestro Planeta es de 4.000ºC, que la del  “manto” es cercana a 1.000ºC y que existe un gradiente térmico en la corteza, que implica incrementar 1ºC de media por cada 35 metros que nos internáramos en las profundidades.

Este desconocimiento lo es también respecto a la circulación del agua cuando lo hace subterráneamente y no por medio de los cauces de los ríos superficiales.

Las cuencas hidrográficas son tal como las conocemos por estudio de la superficie y decisión de los cartógrafos. Son válidas tanto en cuanto no existan zonas permeables y acuíferos por los que circulen aguas subterráneas. No hay ni una sola cuenca hidrográfica que no disponga de acuíferos. Y estos no entienden de fronteras geográficas, así que a ver cómo se las apañan nuestras autoridades si es que les da por prohibir la salida de agua de una cuenca a otra.

Sin ir más lejos, aguas llovidas en La Mancha, en territorio Tajo, subterráneamente salen hacia la cuenca del Júcar. Entre Murcia y Alicante hay varios acuíferos comunes a ambas provincias.

En la inicial cabecera del Tajo, aguas precipitadas en aquellas zonas, subterráneamente pueden viajar hacia las cuencas del Ebro, del Júcar y también, del Tajo.

Es más, la explotación mediante sondeos de aguas subterráneas puede modificar el flujo del agua y llevarla hacia la cuenca que interese llevar. (Apúntenlo como solución para evitar que llegue agua del acuífero del Campo de Cartagena al Mar Menor. Si me lo preguntan se lo digo)

En toda España es así. ¿Qué hacemos? ¿Podríamos impermeabilizar toda España para que el agua solo corriera por los cauces de los ríos?

¿Y qué hacemos con los más de 40 trasvases de agua entre cuencas, que existen actualmente en España? Ya no solo destinados a la agricultura, si no también a consumo humano e industrial de ciudades como Barcelona, Bilbao, Valencia, Cádiz, Murcia, Alicante y Huelva. Prácticamente existen en toda la geografía española. Y más que debieran de existir.

La verdad es que parece prehistórico pensar en la defensa de la cuenca hidrográfica como nación y única habitación del agua. También las naciones existentes en la Tierra y sus habitantes emigran, se trasvasan, de unas a otras desde la propia evolución del hombre neardental, como también lo hacen los productos que se crían o se producen. Los recursos de cualquier tipo se comparten entre todos para beneficio de todos, antes de que puedan pudrirse o irse innecesariamente de forma desordenada y desproporcionada al mar, en el caso del agua, para luego extraerla, desalarla y elevarla cientos de metros para acceder a altas cotas terrestres para su utilización.

Es cierto que el agua se puede desalar y conseguir con ello cientos de hectómetros cúbicos de agua, pero, parece que no se está teniendo en cuenta que estos cambios hay que hacerlos de manera espaciada.Primero, solo para zonas cercanas a las costas, a excepción de que todos los españoles estén dispuestos a contar con una sola tarifa de agua como ocurre con la tarifa eléctrica. Segundo, habría que hacerlo poco a poco, transformando infraestructuras, adaptando lo necesario y sin asustar.  

Que no nos pase como con la energía. De pronto, hay gestores que entienden que toda ella provendrá de energías renovables, lo cual compartimos todos, pero no por ello, debemos acabar con los vehículos, con los aviones, con los barcos, con las calefacciones de un solo disparo. Luego, pasa lo que pasa y en estos momentos tenemos las tarifas más altas de la historia de la energía eléctrica. El gas y el petróleo están por las nubes porque ya se están dejando de explotar pozos, lo que influye en la oferta y la demanda. Y a ello se añade, que queremos acabar inmediatamente con las causas que ayudan a incrementar el cambio climático y se crea un mercado de emisiones de CO2, que también dispara sus precios. Es posible que todo se complique aún más con el aumento de la inflación, porque parece que nadie ha tenido en cuenta que el consumo va a aumentar de modo espectacular al disminuir los efectos de la pandemia de la Covid.

O ya me dirán, con la alimentación de los vehículos, eléctricos, gasolina, gasoil, hidrógeno. Toda decisión estará muy bien, primero cuando la sepan de una vez y segundo, cuando las infraestructuras de provisión de energía eléctrica, de hidrógeno o de lo que sea, estén suficientemente claras y construidas. Sin embargo, ya parece que se han decantado por los eléctricos que habrá que cargar en casa, solución que nadie conoce si será la que hay que tomar porque hay muchas dudas de que sea así. Hasta han puesto el año. Como verán es el ejemplo perfecto de lo que quieren hacer con el Trasvase Tajo-Segura. Los que deciden en el Gobierno ya le tienen puesto el año en que dejaría de llegar agua del Tajo.

Hacerlo todo suficientemente bien se llama PLANIFICACIÓN TÉCNICA, o lo que es igual, REALISTA. Hacerlo mal y atropelladamente se podría llamar PLANIFICACIÓN POLÍTICA o igualmente VOLUNTARISTA. El problema de hacerlo mal, como se prevé que pueda pasar, es que habrá daños irreversibles en la ciudadanía y en la economía. Especialmente en el SURESTE ESPAÑOL.

Que Dios nos coja confesados.

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