Murcia, Alicante y Almería están soliviantadas y en plena efervescencia por la falta de soluciones a la dotación necesaria de agua para toda la gran zona geográfica que componen.
Creo que todos estamos de acuerdo con:
- Los casi tres millones de personas que viven en el Sureste de España viven y basan su economía, directa o indirectamente, en la agricultura, por reunir las mejores condiciones climáticas y una extraordinaria cultura de producción agrícola, a la que se ha unido una industrialización y digitalización de la misma, que la ha colocado en la cima mundial.
- Lo que denominamos agricultura y sus ramificaciones, en el Sureste, son una punta de lanza muy importante en las exportaciones españolas.
- A España se la conoce en casi todo el mundo, en especial en Europa, por sus frutas y hortalizas y por algunos clubs de fútbol. Es la que cumple sobradamente con la MARCA ESPAÑA, por su calidad y por su excelente comercialización.
- Toda ella se basa en el agua. El trasvase Tajo-Segura no ha cumplido con las expectativas que produjo su proyecto inicial. Esta ha sido una de las causas principales de la sobreexplotación de los acuíferos de toda la zona.
- No se han realizado las infraestructuras más convenientes, que se pueden derivar del trasvase, ni en Castilla-La Mancha, ni en el Sureste.
- Existen más opciones de trasvase, que no han sido consideradas por las autoridades nacionales.
- Las aguas procedentes de la desalación, por su escasa remineralización y por su exceso de boro, han de ser utilizadas, y así lo son, como mezcla de las aguas naturales y nunca de manera aislada.
- No obstante, constituyen un importante nuevo recurso de agua, que ha de ser complementario a las aguas del trasvase y que puede ser muy útil en la planificación de los recursos de agua.
- Es necesario para ello, que se construyan una serie de infraestructuras para que puedan ser utilizadas las aguas desaladas, mezcladas con las demás. Especialmente es importante, la conducción desde la desaladora de Torrevieja hasta el embalse de Ojós.
- El Sureste, hasta el momento, ha pagado siempre lo que en ley le corresponde al Estado, lo cual ha supuesto también un esfuerzo muy importante, que nunca ha sido discutido.
- Pero, PARA QUE PUEDAN SER UTILIZADAS LAS AGUAS DESALADAS SE NECESITA QUE SU PRECIO, incluida su elevación a cotas superiores, sea similar a los costes del trasvase.
Admitiendo que pueda haber otras fórmulas distintas a la que voy a proponer, por ahora es la única que entreveo, la más rápida y la más sencilla, para justificar que en el precio final del agua no estén incorporados todos los costes reales que la sustentan, es UNA LEY DE SINGULARIDAD DEL SURESTE. Con la aplicación de esta nueva ley, intuyo que el Estado tiene mecanismos para dictar unos precios especiales para el agua desalada, al igual que ocurre con determinados precios e impuestos en la Islas Canarias.
Estas leyes singulares están pensadas para igualar en la medida de lo posible a aquellas zonas con especiales problemas inherentes a las mismas, como lo es la lejanía de las Islas Canarias de Europa, y como lo puede ser en el caso del Sureste español, que constituye la zona más árida de Europa, mucho más que el propio norte de África.
Creo que nadie se opondría.