Es totalmente injusto lo que la Consejería de Fomento de nuestro Gobierno Regional está realizando con el actual concesionario del puerto de Mar de Cristal, al cual, si no lo remedia Fernando López Miras, lo van a desprender del título concesional y de las fuertes inversiones que ha realizado para que Mar de Cristal, hoy día, no se parezca absolutamente nada al aspecto y situación que tenía cuando se hizo responsable del mismo, hace cinco años.
El puerto deportivo de Mar de Cristal pasó en el año 2016 de ser una instalación decrépita, sumida en absoluto abandono, a convertirse en un puerto de referencia internacional en el entorno del Mar Menor. Sin ampliar los diques, el nuevo diseño duplicaba la superficie de amarre disponible, implantó la primera y única marina seca regional de disponibilidad inmediata, ha creado una importante base para la práctica de la vela por discapacitados y con barcos voladores. Este cambio radical se debe a la iniciativa de una pequeña empresa familiar, en donde se ha implicado un matrimonio de la zona, generando más de una docena de empleos estables, y a los que en verano incluso se suman sus hijas para ayudar, con un ambiente acogedor. La inversión superó ampliamente la comprometida en contrato, para resolver los múltiples problemas que fueron apareciendo conforme se realizaron las obras, a pesar de contar con el plazo concesional más corto de todos los puertos regionales.
Conozco muy bien la cuestión, la he seguido muy de cerca por mi buena relación profesional con Enrique Sanmartín. Hemos convivido proyectos comunes durante tres años y sólo tengo que decir que es un magnífico profesional, un buen ingeniero de caminos, canales y PUERTOS, un enamorado del Mar Menor, entregado completamente a todo lo que signifique prestación de trabajo en relación con la sociedad y con el medio ambiente, por lo que no puedo entender cómo se ha llegado a esta situación, donde va a perder sus sueños de buena gestión, su patrimonio, su ilusión y su prestigio.
Enrique Sanmartín no se merece esto, y hay que solucionarlo de manera que se consiga que el resto del Gobierno esté totalmente enterado de la decisión tomada por el Consejero de Fomento.
Como en antiguos tiempos, estaría muy bien que se formara una “Comisión de tres hombres buenos” que escuchen a ambas partes, porque si no es así, la cuestión va a dirimirse en los tribunales de justicia durante muchos años. Al Gobierno Regional no le importará, porque lo pagaremos todos los murcianos, pero un empresario individual, como es Enrique, no podrá soportar los gastos que conlleve esta situación. Ésta es la ventaja que tiene a veces la Administración frente al administrado, cuando se dan casos como éste. No poseen las mismas armas, ni la misma munición.
Lo que pregunto constantemente desde que se inició este problema en la Consejería de Fomento, es:
- ¿A la Consejería le molestó tanto, en su soberbia, que Enrique Sanmartín ganara la concesión administrativa mediante un recurso?
- ¿Si el actual concesionario fuese una empresa de mayor tamaño, la Consejería estaría actuando de igual manera?
- ¿Por qué desde la Consejería no han querido hablar con Enrique Sanmartín?
- ¿Por qué no se ha buscado a un mediador entre las dos partes para tratar de resolver la cuestión?
- Siendo totalmente reconocida la labor de Enrique por los usuarios del puerto y por los vecinos y visitantes del mismo, ¿por qué no lo es por el gobierno regional?
- En estos cinco años se ha producido un gravísimo problema, aún sin resolver, de eutrofización de las aguas del Mar Menor. Hay que tener muchas agallas, como las tiene Enrique, para haber seguido realizando inversiones sin tener la seguridad de que el Mar Menor se regenerará. ¿Esto no se tiene en cuenta por el gobierno?
- ¿Por qué habrá tanto profesional murciano que entiende a Enrique y no a la Consejería de Fomento?
- ¿No sería conveniente que el ámbito de la resolución de este problema se lleve a la Presidencia del Gobierno, dado que se ha demostrado el encono de la Consejería de Fomento hacia la empresa murciana de Enrique?
- ¿Puede ser una persecución lo que está ocurriendo con esta empresa murciana?
No obstante, todo se puede solucionar. Que sean llamadas, por la Comisión que se pueda formar, personas de reconocido prestigio que puedan medir la razón de ambas partes y medir el grado de satisfacción de los usuarios y vecinos, antes de continuar con una sangría a un profesional murciano, que lo único que ha tratado es resolver problemas, ser creativo, jugarse su patrimonio y crear un empresa murciana.
Todo esto, que habría que aplaudir y animar a que más lo hagan, da la impresión de que se está castigando. Pocos murcianos van a animarse a plantarle cara a empresas ya creadas. Y todo esto, ¿por qué?