La pandemia ha hundido la economía española, las demás economías europeas se han hundido también, pero la nuestra más que ninguna. El déficit de España para 2021 sobrepasará los 100.000 millones de euros, algo inaudito en muchos años y muy difícil de equilibrar en los próximos. Se tendrán que hacer muchos sacrificios por las generaciones presentes y futuras.
Europa se ha encargado de adquirir las vacunas que necesita España.
Europa ha aprobado un plan de ayuda, una lluvia de decenas de miles de millones de euros de los fondos europeos, que en caso de llegar a su implantación total en 2021 y 2022, ayudaría de muy buena manera a España. Pero, el propio Gobierno español reconoce que no podrá llegar a implementar ni el 50% de los mismos. Probablemente, por la experiencia vivida, será mucho menos.
El problema de las vacunas tiene una enorme similitud con el problema de los proyectos. El Gobierno hablaba de marzo como una fecha tope para su inoculación, después ha dicho que será a final de verano y creo que nadie puede saberlo hasta que llegue, porque, por ahora, no salen las cuentas.
Contra la pandemia solo se puede luchar con vacunas y con la realización de proyectos que revitalicen y modernicen la economía española. Esto es lo que nos jugamos. Ganaremos con total seguridad si se inocula la vacuna a la mayor parte de la población y si presentamos a Europa los proyectos necesarios y convenientes para lograr los objetivos citados, siempre que los realicemos en el menor plazo de tiempo posible.
Después y durante la primera, segunda y tercera ola de la Covid-19, a España, y probablemente a algunos otros países, nos asola otra pandemia “la mala administración” que nació antes que la otra pandemia, que ha convivido con ella, y que si no nos vacunamos inmediatamente contra ella, nos llevara al desastre, de tal manera que no valdrán las ayudas lo que podrían llegar a valer, si no desterramos a la “pandemia de la mala administración” PMA.
Las causas de la PMA son diversas:
- Desde hace décadas, los responsables políticos no han sabido gestionar y combinar los intereses de los millones de funcionarios con los del Estado.
- Igualmente, las ilusiones de los funcionarios recién llegados a las administraciones se evaporan inmediatamenteal poco tiempo de encontrarse en una situación, que da la sensación de que viaja sola, sin dirección alguna.
- Normalmente no se les ha dado responsabilidades en la gestión, con sus premios y sanciones. Parecen un ejército derrotado y desilusionado. Hay que imbuirles ánimo e ilusión. Deben ser la vanguardia del Estado para solucionar los problemas de los españoles.
- Los funcionarios constituyen un extraordinario ejército con una capacidad de esfuerzo, de trabajo y de ganas de ayudar a la sociedad, que solo necesita reconocimiento, que los dirijan en la dirección correcta o que les dejen que algunos de ellos dirijan los objetivos que reclama la sociedad. Son una extraordinaria riqueza en España, a la que se le han extraído muy pocas de sus capacidades.
- Deben ser la tabla de salvación de España siempre y más en esta situación.
Sin embargo, en estos momentos hay que hacer algunas preguntas:
- ¿Por qué el Gobierno tiene que contratar a la empresa Indra para realizar el plan de vacunación de España?
- ¿No lo pueden hacer los funcionarios españoles? Tienen la total capacidad para ello.
- ¿Es que no tendrían que tenerlo ya hecho, desde hace mucho tiempo, si sus jefes se lo indican? Se sabe que debería de haber un plan desde que se supo que algún día se aprobaría alguna o más vacunas. Pero nadie les ha dado la orden de que los hagan.
- ¿Por qué tienen que quedar los funcionarios en ridículo? Todos comprendemos que no les podemos exigir a los funcionarios correspondientes que den luz a una vacuna, pero organizar la vacunación se supone que sí. Ellos lo están deseando y lo sabrían hacer perfectamente.
- ¿Cuántos funcionarios están trabajando en los proyectos a presentar a Europa para la modernización de España? Temo que pocos.
- ¿Cuántos funcionarios están recogiendo los problemas y las ideas de la sociedad, para que puedan preparar ellos mismos los proyectos?
- ¿Qué criterios se están utilizando para la elaboración de los mismos? Esperemos que no sean solo políticos.
- ¿Qué ocurre para que no salgamos del hoyo en el que estamos metidos?
- ¿Quién apuesta por que en una semana, un grupo de expertos pueda tener realizado un plan de vacunación?
- ¿Quién apuesta por que varios grupos de expertos regionales de las distintas comunidades autónomas hubieran tenido realizado en no más dos meses todos los proyectos necesarios para presentar en Bruselas?
- ¿No se puede modificar la Ley de Contratos del Estado para disminuir los tiempos en la adjudicación de las obras necesarias sin detrimento de la transparencia y de la claridad?
Desde luego, lo que sí que está claro es que si no se ejercen las acciones necesarias y se cuenta con el personal suficiente, sea con nuestros funcionarios y si es necesario, con todos los españoles que trabajan en las empresas privadas, no saldremos de este hoyo, que nos impedirá sacar la cabeza, sacar los puestos de trabajo y desterrar a la muerte y a las enfermedades.
Y todo ello, dirigido por los mejores. Para eso han conseguido obtener los méritos adecuados. Si no se logra, los políticos actuales suspenderán la asignatura más importante desde decenas de años: la recuperación y regeneración de España y de los españoles.