NO SE EQUIVOQUEN CON LA SOLUCIÓN AL MAR MENOR.

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A veces, cuanto mayor es el problema, hay que tratar de encontrar soluciones fáciles, de gran simplicidad, que puedan multiplicar por sí solas, las soluciones a los muchos problemas contiguos generados por la causa principal.  

Adelanto la solución: no debe de llegar ni agua subterránea, ni agua superficial al Mar Menor. 

La eliminación de los primeros metros de agua subterránea del acuífero del Mar Menor se debe de realizar mediante la fuerte explotación de los sondeos actuales situados en el acuífero. El resultado es más rápido y efectivo que realizar una obra de 70 millones de euros para construir una aro de sondeos y una tubería paralela a la costa del Mar Menor, lo cual se tardaría mucho tiempo y no aseguraría al 100%, el evitar la llegada de agua subterránea al Mar Menor.

La desviación de las aguas superficiales hacia el Mar Mediterráneo se realizaría construyendo cauces artificiales para desviarlos de los actuales cauces naturales, que solo son útiles, actualmente, para producir inundaciones y transportar nitratos a la Laguna.

Les explico, de una manera somera, cual ha sido la génesis del problema de que el Mar Menor se encuentre en una situación de grave crisis:

Hay que hacer una primera observación, en el escenario al que nos referimos, existen tres masas de agua interdependientes entre sí, pero que se pueden independizar cada una de ellas, para no interferir entre las mismas.

El acuífero del Campo de Cartagena, CC. En su vertical llegan a existir hasta cinco acuíferos. El inferior, a una gran profundidad, el Triásico, con aguas muy salinas. Los otros cuatro, superiores en la vertical a este, son el Cuaternario, el Plioceno, el Andaluciense y el Tortoniense.

Los cuatro acuíferos han sido atravesados por gran parte de los 1.200 sondeos que los han atravesado, por lo que, en la práctica, han constituido un único acuífero, al haber puesto en contacto a sus aguas en común entre todos los acuíferos. 

La calidad del agua de este acuífero multicapa, del CC, ha sido químicamente de mala a muy mala desde siempre.

El agua de la Laguna del Mar Menor. Dado que tiene cuatro golas, por donde ocurren intercambios de agua del Mar Mediterráneo al Mar Menor, con un cierto control, se le puede considerar más una albufera que una laguna. 

La salinidad del agua ha sido siempre alrededor de un 20% mayor que la del Mediterráneo.

El agua del Mar Mediterráneo, de una gran homogeneidad química.

Desde los años 50-60 del siglo pasado, no existía prácticamente comunicación del agua del acuífero con el agua del Mar Menor, ya que el acuífero se encontraba sobreexplotado por la captación de aguas subterráneas en el CC. Sus recursos de agua eran muy pequeños, por lo que con pocos sondeos, hicieron descender el nivel del agua hasta gran profundidad, impidiendo la comunicación entre estas dos masas de agua.

La llegada del agua del Trasvase Tajo-Segura inició un antes y un después del equilibrio del nivel del agua del acuífero. A partir de 1979 se ampliaron las zonas de riego del CC. A partir de este momento, eran más importantes el aumento de los recursos hídricos del acuífero por el retorno del agua de riego, aplicada a los nuevos cultivos, que por el agua de las lluvias recogidas en el área de alimentación del acuífero.

El nivel del agua del acuífero inició su subida hacia la recuperación de su primitivo nivel, el de antes de la sobreexplotación, pero la demanda de agua de los agricultores del CC, impidieron su recuperación total, llegando a un equilibrio hidráulico durante muchos años, que hubiera seguido, quizás para siempre, dados los aumentos de las necesidades de agua de toda la zona. Esta situación seguía impidiendo la llegada del agua del acuífero del CC al Mar Menor, con lo cual la calidad del agua de la Laguna seguía siendo correcta.

Pero, durante esta etapa anterior, los agricultores utilizaron nitratos, abonos, herbicidas y otros productos necesarios para la producción agrícola. Una parte de estos se incorporaron a las plantas, otra parte se quedó en el suelo y otra parte se infiltró en el subsuelo y enriquecieron aún más las sales contenidas en el agua del acuífero del CC, sobre todo en nitratos. 

Los agricultores del CC, acostumbrados a la mala calidad del agua del acuífero, descubrieron la nueva tecnología de la ósmosis inversa aplicada a la mejora del agua tratada, separando en el proceso, un agua de rechazo, la cual contenía el resto de sales que la Desalobradora era capaz de eliminar del agua original. 

Esto se inició a finales de los años 90. Si esta tecnología hubiera estado dispuesta en los años 60, también las habrían utilizado, pero no lo estaba. Las aguas de rechazo se llevaban a una conducción cerrada para descargar en el Mar Mediterráneo, después de un tratamiento final de desalinización.

Pero esto último no funcionó hasta su destino final, al no existir una Junta de Usuarios del acuífero del CC, que la Ley de Aguas prevé y que la Administración debería de haber creado para que un Organismo se encargara de controlar y gestionar las aguas de rechazo, que ya eran comunales y no individuales. 

Tanto en cuanto el nivel del agua subterránea del acuífero no llegara a descargar en la masa de agua del Mar Menor, a esta no le llegaban nitratos y no le pasaba nada. Así ocurrió hasta el año 2016.

Mientras tanto, parte de los nitratos, que quedaban sobre la superficie del terreno, eran transportados por  las aguas de lluvia hasta el Mar Menor. No deberían ser suficientes en cantidad, porque hasta el año 2016 no se notó ningún proceso de consideración, de eutrofización en las aguas de la Laguna.

Es en este año, cuando la opinión de algunos expertos visualizan y describen los problemas que pueden traer consigo la práctica agrícola de los modos que he descrito y lo que podría pasar si se continua de la misma manera.

Dada la previsión de lo que podía pasar, desde la Administración se inician medidas contra la utilización de las Plantas Desalobradoras y contra la utilización del agua del acuífero del CC para su uso en la agricultura. 

Esta medida, hizo paralizar las extracciones de agua de los sondeos existentes, por lo que el nivel del agua subterránea ascendió de tal manera que se inició la alimentación del acuífero del CC hacia la Laguna, hecho que no ocurría en más de 60 años. Por tanto, los nitratos del agua del acuífero se unen al agua del MM.

El agua del MM con nitratos y con fósforo, calentados por el extraordinario sol que alumbra al MM, ha dado lugar desde entonces a una continuidad de procesos de eutrofización, con la consiguiente proliferación de microalgas que han impedido, en muchas ocasiones, la función clorofílica de las plantas y a la vez se han creado procesos de anoxia, incrementados por la llegada de agua dulce al MM, que flota durante un cierto tiempo sobre el agua salada del mismo, debido a su diferencia de salinidad. 

Desde entonces, el agua del Mar Menor se encuentra en una situación extremadamente difícil, que hace que todos los demás aspectos del mismo, hayan empeorado. Si se eliminara la causa, estos problemas se solucionarían solos.

Ha sido la Administración la que ha facilitado la construcción de los 1.200 sondeos existentes, sin control alguno de los daños que hayan podido producir, por lo que es responsable de no ordenar, ni de asesorar a los agricultores en cómo aprovechar los recursos de agua del CC.

Por otra parte, la red fluvial del CC es casi inexistente por la modificación de sus cauces, debidos a movimientos isostáticos de la Corteza Terrestre. Las lluvias producidas en los 1.200 kilómetros cuadrados del CC, arrastran a los nitratos hacia el MM. 

Además, el agua superficial que transportan en cada lluvia inundan a algunas ciudades de la costa de la Laguna. Lluvias de solo 15 litros por metro cuadrado, que antes de 2016, no creaban inundaciones, ahora lo hacen continuamente. El motivo es la respuesta de tener ahora el acuífero del CC un nivel de agua subterránea muy alto, ofreciendo un suelo saturado de agua, en la que no cabe ni una gota más. 

Antes, como el nivel piezométrico del acuífero se encontraba más bajo, gran parte del agua llovida se infiltraba en el acuífero y restaba importantemente el agua de los cauces. Ahora, sin embargo, sigue siendo siempre superficial y se convierte en inundaciones más cuantiosas.

Además, la modificación de los cursos de agua superficiales por infraestructuras realizadas, como por la Autovía AP-7, por caminos, carreteras y urbanizaciones, han influido fuertemente en la desviación y acumulación de aguas superficiales, causa de que se incrementen las inundaciones. 

El Mar Menor se une a la tercera masa de agua, que es el Mar Mediterráneo, mediante cuatro golas, de diferentes alturas o profundidades. El riesgo de unir ambas aguas, sin control, trae consigo una disminución de la salinidad del MM y también una entrada de especies marinas, algas y crustáceos, fundamentalmente que están arrasando a la población autóctona del MM. 

Los ejemplos que hemos visto de la laguna de Venecia y de otras, donde se ha optado por la entrada masiva del mar, no han resuelto ninguno de los problemas y sí se han agravado los demás.

Dichos todos estos antecedentes, creo que podríamos entender que si eliminamos las causas del problema y asumimos algunas realidades objetivas que han existido desde siempre en el Campo de Cartagena y en el Mar Menor, podríamos resolver la cuestión que nos afecta, de la siguiente manera:

Hay que determinar que las tres masas de agua, acuífero del CC, el agua del MM y el agua del Mediterráneo solo se pueden y deben de ponerse en contacto cuando sea interesante para la mejora y corrección de algunos parámetros de los mismos. En general, hay que tratar de que se encuentren separadas.

Hay que asumir que el acuífero del Campo de Cartagena no tiene ninguna posibilidad de que pueda contener agua de buena calidad, porque nunca la ha tenido, ni la podrá tener, porque el agua no ha sido buena, los terrenos que conforman el acuífero son, a su vez, de origen salino y además, han sufrido intrusión marina en diversas épocas de su historia.

Es una gran ingenuidad pensar desde el Ministerio, MITECO, y desde muchas Asociaciones y Plataformas, que el acuífero del CC puede estar un riesgo de perder el equilibrio químico. Nunca se podrá recuperar un agua de calidad, algo que no se ha tenido nunca.

En el acuífero se debe de seguir explotando el agua con fines de utilización agrícola, con un control del nivel del agua, para que no ascienda más de un determinado nivel.

Las aguas de rechazo de las Desalobradoras  se deben de conducir todas, hasta una Planta Desnitrificadora, que separe de nuevo un agua dulce con destino a riego y el resto, verterlo al mar a un distancia suficiente como para no dañar a las praderas de algas. La conducción y la Planta, debieran ser pagadas por los agricultores, a cambio de conseguir las concesiones oportunas de agua.

Por tanto, no debe de llegar ni una gota de agua subterránea del acuífero del CC, ni de las aguas de rechazo de las Desalobradoras al Mar Menor.

En cuanto al agua superficial del CC, hemos de lograr que tampoco lleguen sus aguas al MM. Es necesario crear cauces artificiales nuevos que recojan el agua de aquellas ramblas que a su paso por el CC se difuminan y se desdibujan en sus cauces antiguos, de tal manera que cambian sus cursos, y también, de sobremanera al encontrarse con los obstáculos de los caminos, carreteras y autovías, que entorpecen la fluidez natural de las aguas de escorrentía.

Las aguas recogidas en estos nuevos cauces deben de dirigirse a la zona norte y a la zona sur del Mar Menor, para desaguar en el Mar Mediterráneo.

Los lixiviados de balsas mineras deben de tratarse de manera adecuada, así como las aguas residuales de las granjas de porcino que existen, con gran importancia, en algunas zonas del CC.

Las Administraciones tienen que entender que esta masa de agua del Campo de Cartagena, aunque no se pueda recuperar en su calidad química, sí que puede ejercer un papel muy importante en el mantenimiento de la actual situación de producción agrícola, de industrias específicas de muy alto nivel, del mantenimiento y creación de puestos de trabajo y de un paisaje de “huerta verde” que el Campo de Cartagena siempre deseó y añoró, ya que antes de la puesta en marcha de todo este conjunto de factores y ventajas, el enorme paraje era un paisaje totalmente distinto al actual.

Desde el punto de vista medioambiental, descontando la actual situación de vertidos al Mar Menor, se ha producido un impresionante avance de mejora del Medioambiente en el Campo de Cartagena comparado con la situación en 1.979.

El agua, los empresarios y los trabajadores han conseguido que el Campo de Cartagena sea un referente mundial de productividad y de incremento y mejora de las tecnologías agrarias.Esto no se puede desaprovechar.

Sí que es posible administrar y contener el nivel del agua de la masa de agua para que no contamine al Mar Menor, haciendo descender el nivel del agua del acuífero, mediante la explotación intensiva y controlada de los actuales sondeos.

Hay que tratar de aprovechar los recursos de agua de que dispone la masa de agua, procedentes de la recarga de los excedentes de agua de riego y de la lluvia registrada sobre su área de alimentación.

Estos recursos estarán siempre enriquecidos con nitratos y otros compuestos de los utilizados en la agricultura, por lo que para su explotación y aprovechamiento se deberá de tratar toda el agua que se extraiga mediante los sondeos actuales por Plantas Desalobradoras, tal cual se ha realizado desde hace muchos años. 

Debe de crearse un Organismo o Agencia, compuesta por las tres Administraciones, los usuarios, los vecinos y los regantes, dependiente del Parlamento de la Región de Murcia. Esta Agencia determinará en cada momento, la cantidad de agua subterránea y/o superficial que debe de entrar en la Laguna.

La Masa de agua del Campo de Cartagena podrá admitir la utilización lógica de los productos necesarios para generar la riqueza actual, porque una vez que se infiltren en el acuífero, al extraer de nuevo sus aguas, estas serán tratadas y recuperadas en parte. Sería la consecución de un circuito cerrado de entradas y salidas de vertido cero al Mar Menor. Solo existiría un pequeño vertido de aguas de rechazo al Mar Mediterráneo. Por tanto, solo existirían los controles mínimos necesarios que todo acuífero debe de tener. No más. Sería una barbaridad, que cercenaría la riqueza que se pueda producir en el Campo de Cartagena y en la Región de Murcia.

Todos los demás problemas actuales del Mar Menor: eutrofización, disminución de la salinidad, encharcamiento de aguas dulces sobre aguas saladas, desaparición de especies y otros, desaparecerán por sí solos, al no llegar las actuales entradas de aguas subterráneas y superficiales con tan abundantes nitratos.

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