Cuando digo Lacustre, quiero decir un lago donde se recojan las aguas de rechazo de las desalobradoras, que existen según dicen, alrededor de 1.000, en todo el Campo de Cartagena. Estas aguas son fruto del rechazo de los filtros y membranas utilizadas por los agricultores para separar las sales del agua subterránea y así poder utilizar el agua dulce para regar sus tierras. Y quiero decir Parque Medioambiental, porque podría ser visitado como un punto singular de gran importancia medioambiental, como lo es el Hondo del Vinalopó.
Las aguas de rechazo están muy mal vistas por absolutamente todos los actores en el presente problema de calidad del agua del Mar Menor.
Si circulan por la rambla del Albujón con destino a la laguna, alimentan de nitratos y fosfatos al agua y producen la eutrofización junto al sol, etapa primera para la superproducción de microalgas y para el consumo del oxígeno, necesario para la vida de la flora y fauna del Mar Menor.
Si se dice de llevarlas al Mar Mayor, hay críticos, que malévolamente piensan que se verterán encima de las praderas de posidonia, lo cual no sería cierto, pero es suficiente para ganar enemigos de esta solución.
Si se reinyectan las aguas de rechazo en los acuíferos profundos, la operación también se observa como un ataque contra el medioambiente, lo cual tampoco es cierto.
La verdad es que no queda más remedio que pensar en la última alternativa, que es la de crear varios lagos de tamaños pequeño-medianos, que sirvan para alojar a las aguas de rechazo durante un cierto tiempo, hasta que se evaporen y así puedan ser retiradas las sales con una simple máquina, llevándolas a vertedero.
Si el total máximo de extracciones de agua subterránea en el Campo de Cartagena es de 110 millones de metros cúbicos, Hm3, el agua de rechazo puede suponer alrededor de 15 Hm3 al año.
Si se construyen cinco lagos de 3 Hm3, distribuidos a lo largo y ancho del Campo de Cartagena, podría estar resuelto el problema. Los agricultores no tendrían que llevar sus aguas de rechazo a un solo eje lineal como es la rambla del Albujón, si no que las llevarían de manera individual o agrupada a cada uno de estos cinco lagos. Más cercanos y más baratos que llevar el agua a la rambla actual.
La alta capacidad de evaporación que existe en la zona, certificaría el éxito de la operación.El agua llegaría a lo largo de todo el año. Los lagos tendrían separaciones estancas de zonas de diversa salinidad, de igual manera que ocurre en las salinas. Se produciría también eutrofización, pero hay que tener en cuenta que la biomasa de microalgas presenta una gran variedad de productos de alto valor económico. Podrían estar rodeados de árboles y plantas, capaces de vivir en ambientes salinos.
Al igual que en la salinas de La Mata, Torrevieja y sobre todo el Hondo del Vinalopó, en estos cinco pequeños lagos tendrían lugar el hospedaje temporal y/o definitivo de distintas especies de aves y fauna acorde con la salinidad de sus aguas.
Un buen ejemplo de lo que pueden ser es el Hondo del Vinalopó. Les invito a visitarlo. Un Centro de recepción de visitantes explica en qué consiste el Parque y qué fauna y flora existe, con “flamencos” incluidos. Hay pasarelas de madera sobre el agua para percibir mejor la vida que se vuelve a dar en ese espacio. Existen también lugares de refugio para aficionados a la fotografía, donde pueden recoger imágenes de aves y de la Naturaleza, con sus espectaculares cámaras. Un verdadero paraíso de la mejor ecología.
Cada uno de esos posibles nuevos lugares se pueden convertir en nuevos focos de desarrollo de la vida y de la lucha contra el Cambio Climático.
Convirtamos un problema en una solución.