¿Sería posible ayudar a solucionar la falta de sal y evitar la anoxia en el agua del Mar Menor? PUES, AÑADIENDO SAL.

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Cuando llega el agua dulce al Mar Menor, bien sea por las lluvias registradas en su área o bien sea, por la llegada de aguas dulces del acuífero del Campo de Cartagena, la masa de agua entrante tiene una densidad cercana a 1. Sin embargo, el agua salada del Mar Menor debe tener aproximadamente 1,25.

La dos aguas, por su distinta densidad, no se pueden mezclar de manera inmediata. No llega a ser el caso del aceite y del agua, pero sí que les cuesta, poco a poco, llegar a una fusión total. El agua dulce, por su menor densidad, flota sobre el agua salada y constituye un estrato superior donde la eutrofización se produce de una manera veloz. 

La capa de fitoplancton y algas desarrollada en la capa superior no deja pasar la luz y se produce la denominada “sopa verde”. Si el agua no fuera dulce no se produciría este fenómeno.

Hasta tanto no se consiga que no lleguen aguas superficiales, ni aguas subterráneas al Mar Menor, mediante sus oportunas obras, que blinden los ataques al ecosistema del Mar Menor, solo se me ocurre la idea de añadir más sales en la superficie de la Laguna, para impedir el crecimiento de algas y fitoplancton y ayudar a que la mezcla de agua se produzca más rápido que si no se hiciera nada.

Si pudiéramos hacer algo, siempre sería mejor que no hacer nada, aunque sea una prueba para evaluar su, correcto o no, funcionamiento. Yo, al menos, soy partidario de probar a añadir sal.

Nos encontramos con partidarios de que no entre el agua del Mar Mediterráneo por las golas que unen a ambos Mares, por los perjuicios descontrolados que pudiera ocasionar, así que, probablemente haya que descartar la idea de la unión.

Pero propongo una prueba con alguna de las dos ideas siguientes:

  1. Tal como si hubiera ocurrido un incendio en el Mar Menor, aviones cisternas, de los dedicados a apagar fuegos, podrían descargar agua del Mar Mediterráneo sobre la superficie del Mar Menor. Lo que conviene es que el agua salada añadida se trate de disponer siempre sobre la superficie del agua del Mar Menor.No conviene añadirla de otra manera, porque se hundiría por la diferente densidad. Conviene que la descarga funcione como si fuese una lluvia. Así se conseguiría una rápida mezcla con el agua dulce de la superficie, donde se produce la eutrofización, con lo cual se evitaría esta.
  2. Utilizar los denominados Tanques de Tormentas para preparar diluciones de aguas saladas con la densidad apropiada. Desde la salida de los depósitos, se deben de conducir las aguas preparadas mediante tuberías flexibles y con capacidad de ser desplegadas mediante barcos pequeños, de los muchos que hay, hasta las zonas de mayor conveniencia, según la experiencia acumulada en los últimos episodios. El final de la tubería debe estar conectado a un difusor superficial para que el agua, mediante presión, pueda ejercer una especie de lluvia sobre la superficie del agua de las zonas elegidas. Los barcos deberían recorrer toda la superficie que les sea posible.

Emulando a los hermanos Marx, si no les gusta la idea, entre todos se pueden tener otras, pero ante un problema que está ahí, a escasos días de que vuelva a producirse, algo habrá que intentar hacer, aunque fracase. 

Que el enorme problema del Covid19 no nos nieble la mente, ni la vista. Son preferibles los sueños y la ilusión.

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