Observaciones para los negacionistas de la contaminación por aguas subterráneas del Mar Menor.

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He leído con interés un artículo de un profesor de Ecología, que me ha parecido interesante, pero encuentro que en el apartado de evidencias, no puedo estar de acuerdo con el autor. 

En este artículo pretendo señalar los errores de concepto que entiendo que el autor ha cometido en su artículo, al objeto de que los interesados en el Mar Menor dispongan de otros puntos de vista distintos. 

Deseo centrar el tema y también tratar de desbrozar una solución para salir del laberinto. 

Antes de todo quiero hacer saber al lector, que baso mi punto de visto en el conocimiento hidrogeológico de la cuestión y en la experiencia de la gestión del agua, algo muy escaso o casi nulo en el análisis del problema del Mar Menor

Mi punto de vista no se confronta con la Ecología, a la cual ayuda en su análisis y en su predicción. 

Les pido que lean el siguiente artículo y abran sus ojos y su pensamiento a otros puntos de vista diferentes.

  • El autor del citado artículo afirma que “la crisis de inicios de 2016 ocurre cuando más agua subterránea es extraída del acuífero para desalobración, y no cuando no se sacaba agua del mismo”. Quiere decir: que si se extrae agua del acuífero, se contamina el Mar Menor y que si no se extrae, que no pasa nada. 

Lo cierto es que si el agua subterránea es dirigida al Mar Menor, bien sea tal como sale de los sondeos, o bien sea, como el subproducto de las desalobradoras, el resultado sería el mismo: el Mar Menor se contaminaría, como así ha sido. Ahora bien, si el agua del acuífero es previamente tratada para ser aplicada a la industria o al riego, y las aguas de rechazo se dirigen al Mar Mayor en lugar de ir la laguna, por mucha que sea el agua extraída del acuífero,no se produciría ninguna contaminación. Es el lugar de destino del agua lo que marca la diferencia en si hay contaminación o no.

  • En cuanto a que el Mar Menor no se contaminaba cuando no se extraía agua, hay que dar una explicación muy clara de lo que sucede realmente: hay que saber que de toda la zona de contacto del acuífero con la costa, la quinta parte del acuífero drena en el Mediterráneo,desde que se creó la laguna del Mar Menor. Las otras cuatro quintas partes drenan en el Mar Menor, por lo que ha habido y hay transferencias de agua desde el acuífero hacia la laguna. Esta es la situación que ha existido siempre durante miles de años. El nivel del agua del acuífero ha estado siempre por encima del nivel del mar, salvo alguna excepción por sobreexplotación del acuífero.
  • ¿Qué ha ocurrido a lo largo de la historia? Desde la década de los años 60 se han construido muchos sondeos, que juntos, en su explotación del agua subterránea llegaron a bajar el nivel del acuífero por debajo del nivel del mar, lo que supuso en los años 70, leves intrusiones del agua del Mar Menor en el acuífero. La llegada del Trasvase en 1979, hizo que durante los años 80 y algunos de los 90, el nivel del agua del acuífero se recuperara totalmente a su situación inicial, la de siempre y esta es la que existe hoy día: el agua subterránea fluye hacia el Mar Menor. Esto se observa meridianamente claro en todos los datos de sondeos anteriores y en  los gráficos de los piezómetros (sondeos con sensores de medida de nivel) del Instituto Geológico y Minero de España. (Aviso: dado que el acuífero realmente está compuesto por tres acuíferos, que inicialmente eran independientes, y que a lo largo del tiempo se encuentran ya, comunicados, existen sondeos que no siguen la pauta general, debido a importantes pérdidas de carga en su transmisión del agua de uno a otro).
  • ¿Si el causante de la contaminación fuera el agua subterránea, por qué no es hasta 2016 cuando se inicia la llegada de los nitratos y demás productos? Porque se ha confirmado que la transmisividad (la velocidad) del agua en el acuífero del Campo de Cartagena es de pocos metros al día (por ejemplo: si fuera de 5 metros diarios, una molécula de agua con nitratos recorrería 1,8 kilómetros al año dentro del acuífero). Por esta razón, el agua cargada con los nitratos utilizados en los años 90 y 2000 de las zonas más alejadas,  ha ido llegando al Mar Menor poco a poco,hasta que ha llegado el momento en que toda el agua subterránea está cargada de nitratos. Esto ha ocurrido en el 2016, como bien es sabido y puesto de manifiesto por la crisis de la laguna. En los primeros años 80 y los primeros del 90, incluso no hubo movimientos generalizados de los nitratos hacia el Mar Menor, ya que durante ese tiempo el agua, ya con nitratos, estuvo rellenando los espacios vaciados del acuífero por la sobreexplotación del agua de los años anteriores y diluyéndose con el resto del agua. Una vez recuperado el nivel primitivo, es cuando se inicia una marcha más eficaz de la masa de agua hacia la Laguna. Pero tarda en llegar en función de su transmisividad, que es una característica propia de cada acuífero. 
  • ¿Esta salida del agua subterránea al Mar Menor durará mucho tiempo? Sí. Hasta que no se vacíe gran parte de la masa de agua subterránea existente en el acuífero por encima del nivel del mar.
  • Si no se pusieran en explotación los sondeos de agua en el Campo de Cartagena ¿se solucionaría el problema? No. La masa de agua subterránea dirige inevitablemente su flujo hacia el Mar Menor. Además, las fuertes lluvias de las DANA han hecho aumentar el volumen de agua subterránea, e incrementado el gradiente hidráulico de esta masa y por tanto, hay mayor volumen de agua que entra al Mar Menor. No se trata de que funcionen los sondeos o no, aunque los sondeos no se pusieran en marcha, el agua del acuífero, de manera imparable, marcharía con un importante gradiente hidráulico hacia la costa del Mar Menor.
  • ¿Las inundaciones de la Rambla del Albujón pueden tener que ver con esta situación de niveles más altos del agua en el acuífero? Sí. Cuando los niveles del agua subterránea se encuentran más bajos que los actuales, parte del agua de lluvia se infiltra en el acuífero y no se suma a los volúmenes de agua superficiales de las ramblas que van al Mar Menor. Quedan retenidas en el acuífero y se vaciarán en el Mar Menor a muy poca velocidad. En estos momentos, el agua superficial de la rambla del Albujón en su trayecto final, no solo se compone del agua de lluvia registrada en el Campo de Cartagena, sino que además se le está sumando el drenaje del agua subterránea en su cota inferior, lo cual se produce en el cauce de la rambla citada.
  • ¿El acuífero puede retener agua de lluvia para que no se produzcan inundaciones tan potentes? La retención del agua de lluvia, por la que le exigimos a los agricultores que construyan  márgenes en contra de la escorrentía, al objeto de parar algún tiempo al agua, ya lo ejecuta cien mil veces mejor el acuífero, cuando el agua se infiltra en él y esto se produce si está más vaciado de lo lleno que está en los tres últimos años. 
  • ¿Cuál es la solución para que no llegue esta agua subterránea al Mar Menor? Poner en explotación todos aquellos sondeos que convenga, por razones de distancia y de mejor flujo de agua subterránea, al objeto de vaciar los primeros metros del acuífero y disminuir su gradiente hidráulico. Esta agua debe de ir conducida superficialmente mediante conducciones al Mar Mayor, por encima de San Pedro, para lo cual hay que disponer de una infraestructura suficiente para ello.
  • ¿El agua subterránea representa solo el 25% del total del agua que llega al Mar Menor? No se conoce bien. Varía todos los años en función de lluvias, sequías, explotación del agua por los sondeos, estado del gradiente hidráulico. A pesar de ello, creo que no se puede dar una cifra concreta al faltar datos:  1) porque cada año depende de las lluvias registradas, por lo que el porcentaje variará todos los años; 2) no se han evaluado eficientemente los volúmenes de agua superficial que han llegado a la laguna y se han confundido en parte con los volúmenes de agua de las salmueras (que son subterráneos aflorados).
  • ¿Los fosfatos no pueden acumularse en el acuífero? Obviamente que sí. Muchos acuíferos, cuya superficie de alimentación de agua coincide con actividades agrícolas, contienen fosfatos procedentes de los abonos utilizados para enriquecimiento de las plantaciones agrícolas.
  • ¿Ha sido la agricultura la responsable de la existencia de nitratos, fosfatos, etc, en las aguas del acuífero del Campo de Cartagena? Es evidente que sí. La aplicación de abonos, herbicidas y compuestos para la mejora de las producciones agrícolas las han realizado los agricultores. Muchos de ellos han construido Plantas de desalobración para mejorar la calidad de las aguas con el objetivo de su utilización en riego y han separado las aguas de rechazo vertiéndolas en tuberías o no. Algunos, pocos, han llegado a ocultar dichas Plantas para poder proseguir con su actividad empresarial, pero dudo mucho que supieran lo que estaban haciendo en contra del medio ambiente, que fueran conscientes de que estaban produciendo un daño considerable a la masa de agua del Campo de Cartagena. Una vez que ha ocurrido este problema, es muy fácil encontrar culpables, pero en su momento nadie predijo nada.
  • ¿Es cierto que la calidad del agua del acuífero ya era muy mala, antes de que se iniciara el riego generalizado en el Campo de Cartagena? Sí. El agua siempre se ha considerado mala, ya que los análisis químicos de las aguas del acuífero presentaban una cuantía de más de 1 gramo por litro de sulfatos y más de 1 gramo de cloruros, lo cual hacía calificarla de mala calidad y excesivamente salinas, como para utilizarlas regularmente para riego. 
  • ¿Cómo ha sido posible que se haya creado este laberinto del Mar Menor? Primero, por el desconocimiento general, a todos los niveles, que ha habido y hay del agua subterránea. Segundo, porque la actividad empresarial agrícola se ha multiplicado gracias a la profesionalización de este sector, que se ha convertido en un ejemplo mundial, lo que ha creado una mayor riqueza y mayores necesidades de agua para complementar sus actividades. Tercero, porque ha faltado liderazgo para dirigir cómo y qué hacer y hacia donde ir. Se han multiplicado las voces de Plataformas, Comités, Mesas, Asociaciones y otras, cada una de ellas, grandes conocedoras de una sola parte del problema. Esto ha hecho perder la perspectiva y convertir al Mar Menor en un laberinto, del que hay que salir lo más pronto posible.
  • ¿Hay soluciones? Sí que las hay. 

Para entender y decidir qué hacer, lo primero de todo es tener claro el funcionamiento del acuífero del Campo de Cartagena. Y comprender la hidrodinámica y la geoquímica de sus aguas.

También hay que comprender que la red de aguas superficiales del Campo de Cartagena es inmadura, es demasiado juvenil, por lo que no corresponde a una red madura que sea capaz de drenar sin violencia las fuertes lluvias que puedan ocurrir en la cuenca receptora de aguas superficiales. Esto es debido a los movimientos isostáticos, que han funcionado de tal manera, que el Bloque B de la falla de Lorca se ha levantado respecto al nivel del mar (Mas detalles en un artículo de este blog de hace unas semanas).

De estos dos párrafos (con sus datos específicos más amplios) se debiera de deducir que prioritariamente deben de vaciarse los primeros metros del agua subterránea del acuífero del Mar Menor, al objeto de disminuir el gradiente hidráulico de la superficie piezométrica del agua, para que esta llegue a equilibrarse en presión, a la ejercida por el agua de la laguna de modo contrario a esta fuerza. De esta manera no entraría agua del acuífero en el Mar Menor, ni se produciría una salinización de aquél.

El vaciado de esta agua se debe de producir por los sondeos ya construidos por los regantes. El agua hay que transportarla mediante una conducción al Mar Mediterráneo en la zona de San Pedro.

Supongamos esta situación: funcionando 32 sondeos con un caudal de 50 litros por segundo, en seis meses se habría disminuido 5 metros el nivel, siempre que al acuífero no le lleguen lluvias o retornos de agua. Si así fuera, en lugar de seis meses, sería algo más. Pero hay muchos más sondeos en el resto del acuífero, por lo que se puede hacer en menos tiempo, ya que puede que tengan que ser más de 5 metros de descenso. Esto habría de verse en el control de los piezómetros.

Con esta operación, quedaría resuelto prácticamente la mayoría de los problemas actuales de la laguna. Ya no llegarían los nitratos de las aguas subterráneas. Se limitaría o acabaría la eutrofización, mientras se toman otras medidas para disminuir la llegada de aguas superficiales. El resto de los problemas se realizarían según un orden de prioridades. Y muchos de ellos se solucionarían solos. Acabada la eutrofización, acabarían los problemas biológicos y de turbidez.

En cuanto a las inundaciones,hay que ser claro en este tema. Hay que aprovechar gran parte de la actual red natural, pero hay que construir otras infraestructuras importantes, verdaderos y grandes cauces artificiales,  para que cumplan con dos cuestiones, una, que sea capaz de impedir nuevas inundaciones y dos, que estos nuevos canales desemboquen en el Mar Mediterráneo. Transportando también todos los agentes que puedan contaminar: subproductos de las desalobradoras, restos de depósitos mineros situados al sur del Campo de Cartagena y otros que pudieran encontrarse. O sea una nueva red fluvial, aprovechando cauces actuales, ensanchándolos y desviándolos en ciertos tramos. El tratamiento o no de esta agua sería función de su calidad, pero apunto ya, que los nitratos le vienen muy bien a las praderas de posidonias.

En definitiva, para solucionar los problemas del Mar Menor hay que conseguir que no lleguen aguas subterráneas, ni superficiales a la laguna.

Les recuerdo que Valencia ya desvió el río Turia a su paso por la ciudad de Valencia, como consecuencia de las inundaciones de 1956.

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