LOS MOVIMIENTOS ISOSTÁTICOS DE LA CORTEZA TERRESTRE EN MURCIA. CAMBIOS EN LOS CURSOS DE LOS RÍOS. SU INFLUENCIA EN EL PROBLEMA DEL MAR MENOR.

Para entender por qué el agua que llueve en el Campo de Cartagena y llega al Mar Menor, no encuentra cauces suficientes para desaguar normalmente, por lo que el agua se estanca o  inunda los terrenos aledaños a las pequeñas ramblas, hay que entender previamente qué es la Isostasia y cómo han influido en todo lo anterior los movimientos derivados de su acción. Estos se denominan isostáticos o epirogénicos.  Actúan desde el interior de la geosfera, producen levantamientos o hundimientos de grandes bloques, por lo que afectan al relieve de la superficie del terreno, y de ahí a la formación de una mayor o menor eficiencia de su red de ríos, ramblas y drenajes de agua.

La corteza terrestre tiende a ser equilibrada por la gravedad en toda la superficie de la misma. Pero, dado que la corteza terrestre se encuentra estructurada en bloques contiguos, unos y otros, cada bloque por sí mismo, tiende a situarse de tal manera que alcance su posición para que ésta sea lo más uniforme posible, respecto al centro de la Tierra. 

En Murcia y Alicante, vamos a fijarnos solo en dos bloques, que se encuentran contiguos en nuestra zona de interés: el Bloque A corresponde a los terrenos que se encuentran al oeste de la gran falla de Lorca (Sierra Espuña y demás). El Bloque B es el compuesto por todos los terrenos que van desde la falla de Lorca hasta el mar.

La gran falla de Lorca se puede observar, a simple vista, en Google Maps. Es una falla de  algunos cientos de kilómetros. A su lado, a lo largo de la historia se han situado una serie de ciudades, Lorca, Totana, Alhama de Murcia, Archena, Fortuna, Albatera, Crevillente y otras. Llega hasta Las Islas Baleares, al menos. Es de una gran profundidad, por lo que existen numerosos manantiales de aguas termales. 

Se conoce, por ser la fuente de movimientos tectónicos entre ambos Bloques A y B, que producen movimientos diferenciales entre los mismos y que se detectan por la energía liberada en forma de terremotos.

Además de estos, el efecto más importante observado en el Bloque B, es que en éste se ha producido, a lo largo de miles de años,  un movimiento isostático de subida de todo el Bloque (en realidad es de bajada, pero al existir una basculación del Bloque B, el efecto, para los drenajes, es de subida), con la consecuencia directa de que la red de ríos, barrancos y drenajes que debiera de haber existido, no existen más que como una etapa inicial, de juventud, de la formación de los mismos

A la vez, esto indica también que las lluvias ocurridas en estos miles de años han sido más bien escasas, a pesar de las glaciaciones ocurridas a lo largo de esta gran etapa. 

No solo se reconoce en la insuficiente red de drenaje. También se pone de manifiesto en las formaciones geológicas que se han formado en todo este período. Corresponden a climas secos o muy secos.

¿Por qué se reconoce así?  Porque, a pesar de los movimientos epirogénicos de subida del Bloque B, si hubieran existido lluvias suficientes, la energía de transporte del agua habría conseguido formar los cursos de agua suficientes para disponer de una red madura de ríos, cauces, y demás para desaguar el agua al mar. Pero esto no se ha conseguido. 

En el Bloque B hay serios problemas para desaguar el agua cuando esta llega en forma de precipitaciones, por lo que se producen inundaciones en forma de riadas en cualquier lugar.

Y no es un problema creado por los políticos, o los agricultores al roturar tierras para su labranza. Es la consecuencia del desarrollo de esta última etapa de creación y formación del relieve de esta zona nuestra de la Tierra, al menos  en sus últimos miles de  años.

Voy a dar una serie de datos de observación de ríos y ramblas de Alicante y Murcia, que ayudarán a entender y a observar la incapacidad e inmadurez de nuestra red de drenaje:

1) El río Guadalentín.  Cuando ocurren fuertes lluvias en su cabecera, viene cargado de agua y se desborda siempre en la zona de Lorca hacia el este, inundando aquella zona. La causa es que no encuentra, no existe, un cauce de tamaño adecuado desde Lorca hacia delante para que puedan viajar sus aguas sin desbordarse. Significa que no tiene el cauce maduro para la cuenca que le antecede. El río, en época anterior,cuando llegaba a Totana y Alhama de Murcia, también se desbordaba por lo que se formó en su momento una laguna, que hoy día es conocida como Parque Natural de Los Saladares del Guadalentín, donde el agua del río también se estancaba. En aquel tiempo, el río Guadalentín seguía camino desde aquí hacia Mazarrón, que es donde desembocaba originariamente. Es en el siglo XIX cuando el río cambió su trayectoria desde Los Saladares, para, a partir de ese momento, llegar a Murcia, a la cual nunca había llegado. Desde este hecho aumentan las grandes riadas en Murcia y resto del río Segura, al unirse dos grandes cuencas hídricas sin tener resuelto el cauce y el drenaje de semejante caudal de agua procedente de dos cuencas distintas. Este cambio de curso del Guadalentín se puede observar en los mapas de Europa de antes del siglo XIX, en que los cartógrafos dibujaban el río con la desembocadura en Mazarrón. ¿Por qué sucedió este cambio de curso? Probablemente, la razón estriba en que desde la zona de las Sangoneras Verde y Seca, existían múltiples canales superficiales y subterráneos que buscaban el agua en la curva que el río efectuaba a la altura de los Saladares. Téngase en cuenta que “sangonera” también puede significar  “sanguijuela” y “sangradera”. O sea, que se sangraba al terreno para llegar al lugar donde se encontraba el agua del río Guadalentín. Esa podía ser la situación que existía, hasta que en una de las fuertes avenidas del río, debió de encontrar mayor facilidad para erosionar y arrastrar la tierra existente entre el mismo, aprovechando los canales y llegar a unirse con la rambla de Algeciras en Librilla. Así se debió de unir el Guadalentín con el Reguerón. Si no hubieran ocurrido movimientos isostáticos en el Bloque B, esto nunca hubiera ocurrido.

2) El río Segura desembocaba en época romana en Santa Pola. En la actualidad  desemboca en Guardamar. En la última inundación de hace unos meses, en la que no intervino el río Guadalentín, porque la lluvia fue menor en su cuenca, es de todos conocido que el agua que viajaba por el cauce y Vega Baja del Segura, tardó demasiado tiempo en llegar al mar y que inundó zonas cercanas a Crevillente, lugar lejano al mar. Esto se ha producido por la muy escasa pendiente que tiene el cauce del río Segura, a pesar de la obras de modificación que realizó la Confederación Hidrográfica del Segura para evitar inundaciones.

3) El río Vinalopó, con una cuenca de 1.700 km2 y más de 70 kilómetros de longitud no llega al mar. Nace en la intersección de Valencia, Alicante y Albacete. Desemboca en el denominado Hondón del Vinalopó, paraje que fue similar a la Laguna del Mar Menor y que poco a poco se ha ido aterrando por la deposición de los materiales trasladados por el río Vinalopó y que no puede depositar en el mar. 

4) En la zona del aeropuerto de El Altet se observa que no hay un cauce para desembocar al mar,las aguas de la cuenca existente entre Elche y Alicante. Quedan los restos aterrados de un conjunto de salinas que producían sal común. 

5) La existencia de las lagunas de Torrevieja y La Mata, así como el propio Mar Menor, son otras más reliquias de cuencas, que por la subida de la corteza terrestre y la inexistencia de suficientes caudales de agua, que puedan crear cauces procedentes y convenientes para su desalojo del agua al mar. 

6) La cuenca del río Verdegás en Alicantees otra cuenca que anteriormente, hace miles de años, desembocaba en la Albufereta de Alicante. Hoy, cuando llueve mucho, el cauce del río Verdegás, el eje drenante, primero desaparece al llegar a la altura de San Vicente del Raspeig y a continuación, algo impresionante para cualquier cartógrafo, gira 90 grados y se va hacia la Rambla de las Ovejas (cuenca paralela a la cuenca del Verdegás).

Todos estos datos demuestran que el Bloque B ha basculado y se ha elevado sobre la posición que debería de tener en relación al Bloque A. Imaginen dos teclas de piano juntas entre sí, de las cuales, una tecla, la zona terrestre donde se ubica Lorca, Murcia, Orihuela Elche y Alicante sube en relación a la que tiene al lado, que son las sierras de Espuña y toda la cadena que le sigue.

El resultado es que los anteriores barrancos y cauces, que sí que podemos observar existen en el bloque A, quedan minimizados en el bloque B al cruzar la falla de Lorca, lo que implica que la red hidrográfica está en una etapa inicial de formación.Está por hacerse y desarrollarse. Faltan muchas lluvias y muchos miles de años, para erosionar el terreno y para crear y marcar cauces.

Todo esto es válido para referirme al Campo de Cartagena y sus ramblas. Ya que se encuentra en el Bloque B, obviamente es una red inmadura, poco eficiente y con cauces de agua, mal definidos. Por esta razón, las carreteras, las autovías, los caminos, la agricultura, se asientan sobre la superficie de estos cauces, sin probablemente saber a ciencia cierta que esos terrenos son del agua. Quizás supieran que sus antecesores contaran que en una ocasión en el siglo pasado, el agua ocupó en una inundación tal o cual punto, pero la escasa memoria del hombre no crea ley. Solo la crea cuando la memoria es abundante y cotidiana. Por tanto, no es cuestión de culpabilizar a los responsables de crear las infraestructuras, ni a los agricultores del estado de cosas actual. Debemos de analizar los problemas desde otros niveles para acertar con la realidad. Creo que es el momento adecuado para que la Confederación no solo delimite los cauces necesarios para desaguar aguas de lluvias, calculadas con períodos de retorno de cientos de años, si no que debe de construir ya, las obras necesarias para que las aguas no se desborden en sus nuevos cauces.

Es necesario que se calculen bien los caudales de cada cuenca. Se deben también de calcular los de las subcuencas en que convenga dividir toda la superficie del Campo de Cartagena, desde las que pueda llegar agua al Mar Menor. También es necesario crear desviaciones de los cauces originarios para llevar el agua al Mar Mayor. Aprovechemos que no existen cauces, para que creemos los nuevos cauces que más convenga para no dañar al ecosistema de la Laguna.

Permítanme decirles que tuve la suerte de formar parte del Equipo, como autor científico, que estudió y llevó a cabo el Plan Antirriadas de Alicante. Me correspondió la labor de delimitar las cuencas existentes (que por el levantamiento epirogénico, no se observaban bien) asimismo también las subcuencas naturales y artificiales que interesaba dividir por cuestiones de infraestructura. Y también calcular los volúmenes de agua, la altura de esta que podía alcanzar en cada rambla, las zonas inudables y los posibles lugares donde trasladar el agua drenada. El estudio se realizó en los años 80, después de la riada de 1982 y desde entonces no ha vuelto a existir ninguna inundación, a pesar de que no se han realizado aún el total de las obras previstas. Es un buen ejemplo a seguir, está al lado de Murcia. Lo que allí se logró, en el Campo de Cartagena se puede lograr.

Lo digo, porque la experiencia al haber realizado ya esta labor, me da, al menos, la autoridad para hablar de lo que he expuesto en este artículo.

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