El conocimiento es previo a aplicar soluciones técnicas y jurídicas. Un magnífico ejemplo: el Mar Menor y José Luis Aróstegui.

Llevamos meses y años hablando y discutiendo sobre la contaminación del Mar Menor. Unos echan las culpas a otros. Aquellos otros dicen que ellos no han sido y que si acaso, puede que algo, pero solo un poquito. La mayoría absoluta de los que hablan y hablan, ni han tenido en cuenta, ni han creído en los aportes de agua subterránea a la laguna. Hay quien ha querido resolver el problema atacando las consecuencias y no a las causas y decidió que la mejor fórmula posible era crear enormes filtros verdes y muchos tanques de tormenta. El Gobierno Regional, autor de algunas decisiones que acabo de comentar, para sacudirse las responsabilidades o al menos, retrasarlas, las pasó a un Comité Científico, que siendo su creación una buena idea, la complicó de tal manera, que ha dado lugar a que en estos momentos sean ya, si no me equivoco, 35, las personas que pertenecen al citado Comité.

El desmesurado número de componentes del Comité Científico lo hace ineficaz, por la variedad de conocimientos desconectados entre sí. Da la impresión que no hay visión global. No solo hay que conocer una especialidad científica en sí misma, sino que hay que saber cómo se conecta con las demás ramas de la Ciencia. Me da la impresión que es como aquel que quería ir al médico y se encontró con 35 médicos. Es posible que el paciente feneciera en el tránsito de la puesta en común de los numerosos y diversos médicos que querían representarlo.

Por otro lado, desde que el Gobierno tiene un Comité Científico, se lo pasa muy bien. Observo que cuando le preguntan por el Mar Menor, siempre contesta en referencia a que lo que diga el Comité. Parece una película de los hermanos Marx. Y la oposición lo consiente porque tampoco sabe qué se debe de hacer.

De ahí la renuencia a responsabilizarse de crear una Ley para el Mar Menor. Entre el miedo que le tienen a los distintos actores que existen en el Mar Menor, en particular a los agricultores, parece que prefieren dejar pasar el tiempo y no sé, casi desear no ganar las próximas elecciones para no tener dicha responsabilidad.

Las verdaderas soluciones para cualquier problema, sea de la índole que sea, están basadas en el conocimiento. Para conseguirlo hay que ponerse a estudiar debidamente con los especialistas correspondientes y analizar en profundidad todos los aspectos que rodean a la cuestión. Una vez conseguido, vendrán por sí solas las soluciones técnicas y jurídicas que haya que aplicar. Y sobre todo, el conocimiento dota de autoridad para impartir justicia.

Hay en el Mar Menor, un factor que he apuntado sucesivas veces desde que empezaron a verse las consecuencias de los actos que se están realizando durante tantos años. Creo que no han sido muchas las personas que se han dado por enteradas, probablemente por no ser suficientemente leído. Son los aportes de agua subterránea a la laguna, las maneras de gestionarlos y los modos de impedir que llegue demasiado agua a la laguna en cantidad y calidad.

Hoy me alegro sobremanera de la presencia de José Luis García Aróstegui, al cual no he conocido hasta la realización del Hidrogeodía (Acto de un día, el pasado sábado, sobre qué es la hidrogeología). Es hidrogeólogo, de los de verdad, con una publicación conjunta con otros autores sobre el agua subterránea del acuífero que afecta al Mar Menor, que me ha llegado a emocionar. He visto plasmado y medido todo lo que pensaba que se debía de haber hecho para el buen conocimiento del agua subterránea que llega a la laguna. ¡Enhorabuena¡

Bueno, ya tenemos entonces los conocimientos. Ahora solo falta ponerlos en valor y que los partidos políticos se pongan a trabajar en lo que es su deber. Si ya sabemos lo que pasa y cómo pasa y además está medido en una larga serie de años pasados, el tema está solucionado si solo se piensa en el bien general y no en el bien particular de unos cuantos.

No queremos que se nos muera el Mar Menor y sabemos lo que hay que hacer. Seremos responsables, por inacción, de lo que pase.

 

 

 

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